Destino

La apuesta es la Copa, claro que sí. Pero River tiene que pelear todo siempre. Y no estaba bueno ver todo desde tan lejos. En River es normal ganar siempre. Lo anormal es lo otro. No es lógico ver todo desde afuera. Hay que estar en la conversación siempre, siempre, siempre. Ese es el destino de River. Y en eso estamos otra vez.

Hace cuánto no salía el equipo de memoria. Batalla, Moreira, Maidana, Martinez Quarta, Casco, Nacho, Ponzio, Rojas, Pity, Driussi y Alario. Son esos. Son ellos. Mora y Palacios piden pista. Lollo tiene que ser. Y a Auzqui hay que esperarlo. Hay equipo y hay un par de suplentes que están a la altura. A mí esto me entusiasma.

Encima Marcelo Gallardo mete pleno tras pleno en los cambios. Y entonces todo se potencia y levanta el rendimiento. Este es el camino. Este es el destino de River. Si los de arriba están demasiado lejos es por la meseta de rendimiento que el equipo tuvo el año pasado. Pero sin ánimo de exagerar por el momento del equipo: el funcionamiento está otra vez. Y con equipos dispares en sus formas. Algunos que se meten atrás y otros que te van al mano a mano. Esa es otra buena señal.

River tiene destino de gloria. Gallardo bancó el momento y el momento volvió a llegar. La copa es la obsesión, como siempre, pero ganar asusta al resto. Que siga ganando. Que siga jugando así. El destino lo volvió a llamar.