A pensar en Boca

Un River suplente cayó en Avellaneda y sigue cada vez más lejos del campeonato. Sólo quedan las ilusiones del Superclásico y la Copa Argentina.

Todavía no terminó la primera rueda y River ya está fuera del campeonato: no solamente por los puntos, sino también por el rendimiento y la mala diagramación del plantel, lo que inevitablemente hace que el equipo de Gallardo siga dejando puntos en el camino.

Esta vez, el Millonario perdió 1-0 contra Independiente en Avellaneda, gracias a un gol del uruguayo Vera, cuando promediaba el segundo tiempo. Sin ser brillante, el partido de los alternativos fue aceptable.

Desde el arranque el local fue más. Olivera se vio desbordado por su costado (Mora intentó ayudarlo pero le costó) y al doble 5 de RossiArzura le costó hacer pie en la mitad de la cancha. Batalla y la dupla central fueron el sostén del Millonario de principio a fin.

La juventud de Moya y López le jugaron en contra, así como la falta de ritmo de Larrondo, quien perdió un gol increíble cuando aparecía solo dentro del área chica: su cabezazo se fue por poco.

Por arriba también generó peligro Mora, quien casi de casualidad cabeceó un centro defectuoso y terminó rompiéndole el travesaño al local. Si bien River tenía la pelota, no lograba generar juego y sólo dejaba como punto positivo algunos destellos del juvenil Moya.

La segunda mitad pintaba para mejorar, pero todo se vino abajo: los ingresos de Driussi, Pity Martínez y Andrade por Larrondo, Moya y López insinuaban que el Millonario podía comenzar a encontrar el juego que le faltaba para generar peligro.

Sin embargo, fue Independiente quien se paró mejor en el campo de juego y quien comenzó a llegar con mayor peligro al arco de Batalla. Tras algunos intentos fallidos, finalmente fue Vera quien, de cabeza, marcó el gol del triunfo para el local.

Los 20 minutos que el Millonario estuvo por debajo en el marcador fueron demasiado para un equipo suplente que no se rindió hasta el final y que pudo haber encontrado el empate gracias a un cabezazo de Driussi que atajó Campaña, pero no pudo con un Rojo que comenzó siendo silbado y se fue aplaudido por todo el estadio.

Se vienen Boca y Rosario Central, los grandes objetivos de la temporada. Sin embargo, la punta del campeonato está cada vez más lejos y River parece haber bajado los brazos cuando todavía queda un semestre por delante.

Los bajos niveles, la falta de recambio y la irregularidad futbolístico no hace más que generar desazón en el hincha, que ya está cruzando los dedos para ganar los dos partidos clave que se vienen y cerrar el año con una sonrisa.