Señales

Después de la rasposa victoria sobre Atlético de Rafaela, Hernán Castillo analiza el momento de River en su editorial previa al choque de Copa Argentina.

No está jugando bien River. Ni cerca de jugar bien está hoy. Pero de vez en cuando hay que pedirle algún tipo de señal al equipo para ver con mejores ojos lo que viene. Porque lo que viene es lo más importante para River: la Copa Argentina. No podía, no debía, River llegar al partido del jueves ante Unión, sin ganar este juego frente a Rafaela. Por la cabeza de todos más que nada. La de los jugadores, la del cuerpo técnico, la de los hinchas…

El partido del jueves es todo el semestre para River. Y el de las semifinales y el de la final lo serán después. Porque es el único título del semestre el de la Copa Argentina, y porque es el pasaje a la Copa Libertadores nada más y nada menos. Por eso, para no mirar de afuera y desde lejos todo, hay que ganar. Y por eso vale más el triunfo ante Rafaela. Porque tras la caída con Patronato no había lugar para algo que no fuera un triunfo.

A River le falta juego. Si le falta cuando están Nacho Fernández y D’Alessandro, cuando ellos no están la cosa es peor. Pity Martínez y Andrade, uno en cada punta además, son verticales, no tocan. No hacen circular la pelota. Lo hacen en caso de que estén Nacho y Andrés. Porque se acoplan a ellos. Si no, hacen la suya. Es su característica. Y entonces era normal ver a uno en cada costado de la cancha gambeteando hasta perderla. Y así jugó River. Ráfagas individuales por acá y por allá, y poco de juego asociado.

Me pareció desacertada la inclusión de Mayada en el lugar de Nacho. Al vértigo de Moreira, Andrade, Casco y Pity le agregó el del uruguayo. Y el equipo mejoró con Rossi y terminó de adueñarse de la pelota con D’Alessandro. Todo frente a un buen equipo. De desconocidos jugadores como los rafaelinos, pero que son un equipo. Y la cosa alcanzó con lo justo.
Había que ganar. De dar esa señal se trataba. Para que Unión arranque sabiendo que River está. Como siempre. Y que no llega con la soga al cuello sino peleando en el torneo local por más que ganar la Copa es el gran objetivo.