Vivos

Después de la derrota inesperada ante Patronato de Paraná, Hernán Castillo analiza las situaciones que llevaron a River a la caída y proyecta el después.

Sin llorar. Porque no hay que llorar. Simple. El fútbol es para vivos es justamente todo lo que no es River. No ser vivo no es ser un boludo. Viveza no. Estar atento sí. No ser inocentes está bien. Ser vivo es todo lo que muchos criticamos cuando lo dice Crespi, el dirigente de Boca. NO me gusta esa postura. River no tiene que ser vivo para ganar. Tiene que ganar porque es mejor. Pero hay que demostrarlo. Siempre. Y ser contundentes. Y no pecar de soberbios o cancheros porque después podes pagarlo.

Entiendo también que Gallardo sabe mucho más que yo de la esencia de lo que es River. Y sé que él tampoco quiere ser vivo, él quiere ganar bien. Seguro que de caliente va a lo de la viveza. Igual que D´Alessandro. Mirá si ellos dos van a pedir viveza en vez de juego. Es de calentura y lo entiendo. No lo comparto. Primero aclaro eso, después vamos al juego…

Tuvo todo el equipo para ganarlo en el primer tiempo. River NO puede perder con Patronato. Por plantel y por equipo, no sólo por nombres. Este River es mucho más que Patronato. Por eso la derrota es más dolorosa. En la previa es un partido que se cuenta como ganado. Simple. En esa primera parte River por momentos dio la sensación de sobrar la situación. Después, por no liquidarlo sufrió. E incluso en el 1 a 1 Patronato tuvo otras dos situaciones claras antes de marcar el 2 a 1. Osea, se veía venir. Insólitamente se veía venir.

River jugó mal en el segundo tiempo. Muy mal. Atacó mal y defendió mal. Desordenado. Sin ideas. Perdido. Mal en los costados y mal en el centro. Sin juego. Flojos Nacho y Andrés. Perdidos Mina y Maidana. Intermitentes Driussi y Andrade. Ausente Alario porque no era abastecido, claro.

En ese panorama no entendí igual la salida de Alario porque River tenía que ganarlo y sacar al 9 no me parece. Pero es un detalle. La esencia de lo malo del segundo tiempo es lo que hay que corregir. Para que no se repita, claro. Hay que ser contundentes sí o sí cuando se puede serlo. Y ganar. Así, la viveza será una anécdota.