“Hablo con Barovero después de cada partido”

Augusto Batalla habló de todo: su relación con su mentor, la llegada a la titularidad y la presión de ocupar el arco más grande del mundo.

Augusto Batalla brindó una extensa entrevista a Olé, donde detalló varios secretos de su puesto: sus constantes diálogos con Barovero, la responsabilidad de ocupar el arco más grande del mundo y el apoyo de la gente.

Marcelo, el maestro: “Hablo semanalmente con Barovero. Tenemos una relación que va más allá de lo profesional. Charlamos de la vida. Y después de cada partido hablo con él: yo veo los de él, él mira los míos y después los comentamos. Me ayuda mucho, tiene siempre las palabras justas. Él me inculcó una frase que siempre nos repetíamos para mentalizarnos: mantenerte bien en la semana, con las comidas, con el descanso, jugar, tratar de hacer las cosas bien, rebobinar, ver el partido, analizarlo, corregir y ya focalizarse en lo que viene. Y repetirlo”.

La presión del arco: “La realidad es que, aunque cada día me siento más cómodo, más tranquilo y con más confianza, es muy difícil darse cuenta de que sos el arquero titular de la Primera de River. Yo soy hincha de toda la vida y de chico iba al club, entrenaba en el sintético y veías a Carrizo, a Lux, y pensabas ‘qué locura’. Lo veía muy lejano. Hoy me toca y lo tengo que asimilar. Y los chicos me hacen sentir que ese es mi lugar. Eso ayuda”.

El apoyo de todos: “Tengo 20 años y estoy asumiendo esta responsabilidad: no es fácil y está bueno que haya gente coherente y tenga esa paciencia, pero no deja de ser el arco de River. Por suerte desde el primer minuto que entré a la cancha la gente me apoya muchísimo, confía en que puedo ser lo que el arco necesita, defenderlo. Eso me llena, me da confianza y estoy eternamente agradecido. Y ni hablar con la gente del club que conozco desde los cinco años que me alentó siempre”.

El interés de los gigantes: “Hubo contactos formales, pero no se dieron los tiempos. Y para cualquier joven puede ser duro, pero a mí me potenció. Iba a jugar con la Reserva y de 100 ojos, 98 me miraban a mí. ‘Ese es el pibe que quiere el Madrid, a ver cómo ataja’, decían. Y había que demostrar, pero es la misma linda presión que tengo hoy. Yo quiero atajar en River muchos años y después pasar a un grande de Europa. Pero hoy estoy cumpliendo un sueño acá”.

El aviso de la titularidad: “Fue en el último partido con Gimnasia. Gallardo dio la charla en la concentración y cuando terminó me dijo ‘Augusto, ¿te podés quedar dos minutos?’. A mí sinceramente jamás se me ocurrió que me iba a decir eso: que confiaba en mí, que me había preparado para esto y que iba a tener la posibilidad. Después del partido lo hizo público. ¡Imaginate cómo estaba yo! Tantas veces ver a los arqueros de River y ahora iba a tener la 1 en la espalda, es un sueño cumplido que tengo que defender todos los días”.