Ganó, gustó y goleó

River completó un partido redondo y derrotó a Vélez 3-0 gracias al doblete de Sebastián Driussi y al aporte goleador de Lucas Alario.

Llegaba de dos partidos sin triunfos y alguno podía comenzar a cuestionar algo. Sin embargo, River aplastó a Vélez en el Monumental: fue 3-0 gracias al doblete de Driussi y a un penal que Alario convirtió, con suspenso, en gol.

La diferencia fue abismal y se plasmó desde que la pelota entró a movimiento. La presión constante y en bloque se contrapuso con las buenas intenciones de los jóvenes de Vélez, que entraron acelerados al Monumental.

Blas Cáceres se fue expulsado a los 8 minutos de la primera mitad por una mala reacción contra D’Alessandro. Sin ser muy profundo, el Millonario ya merecía la ventaja en el marcador, que llegaría a los 15 minutos.

Una buena jugada colectiva terminó con un remate de media distancia de Alario y un rebote que captó Driussi para el 1-0. Comenzaba el show.

River dominó a gusto y placer la primera mitad, moviendo constantemente la pelota y abriendo la cancha para encontrar por adentro a los dos delanteros. A los 41, un doble error dentro del área terminó en un penal de Nasuti sobre Driussi.

Allí llegó el único momento de tensión en la noche. Alario fue el encargado de ejecutarlo, pero Aguerre lo atajó. Sin embargo, el árbitro Rapallini cobró invasión de área y fue el goleador quien, en su segunda oportunidad, cruzó el remate y anotó su gol 23 para hacer que el Monumental delire.

El cierre del primer tiempo fue caliente, ya que todo Vélez se fue contra el juez. River no se prendió y arrancó la segunda mitad con la misma intensidad que lo llevó a dominar el partido.

A los 10 minutos, un pase fantástico de D’Alessandro hizo que Driussi quedara mano a mano y fusilara a Aguerre: 5to gol para el delantero, que ya es el goleador del campeonato.

El retorno de Mora y el debut de Denis Rodríguez por D’Alessandro y Driussi, respectivamente, no hicieron más que acrecentar el dominio del equipo, que continuó tocando constantemente y generando el “Ole ole” que bajó de la tribuna.

Sobre el cierre del encuentro, Mina pudo anotar el cuarto de cabeza, pero el travesaño le negó el gol al ecuatoriano, de gran partido. El 3-0 fue merecido, pero escueto: pudieron haber sido más. Porque, una vez más, River demostró que es cosa seria.