Plan B

Después del empate a tres con Defensa y Justicia, Hernán Castillo analiza la actualidad de River y el camino a seguir en el futuro cercano.

El plan A de River lo sabemos todos y, creo, nos encanta. O a la mayoría al menos. El tema es si hay que tener Plan B, utilizar la muñeca, la inteligencia, el dormir el partido, o seguir así porque nosotros jugamos así y punto…

La intensidad. El despliegue. El que ruede la pelota y no corra el jugador con ella sino sin ella. Ya es marca registrada de este River que va y va. Llegar con 5 o 6 jugadores al área contraria con pelota en movimiento no extraña y tener variantes para meter un pase entre líneas, un centro llovido, un remate desde afuera, armar una pared, o una gambeta para limpiar el camino, es parte del abanico.

Hasta aquí, en lo que va de este semestre, le han generado más dolores de cabeza San Martín de San Juan y Defensa y Justica, dos que juegan, que los que se le metieron más atrás como Arsenal, Banfield o Talleres. Será una cuestión a revisar. Ahora, presentado el tema, hay algo que falta. O que por lo menos da la sensación de faltar: el plan B. River juega así y ya se sabe. A veces pueden controlarlo con el golpe por golpe y muchas veces terminan perdiendo ante la enorme cantidad de situaciones que genera. Pero cuando el golpe por golpe le hace daño, debería cambiar? Ahí está la cuestión. Ese es el tema. Hoy los cambios parecen cantados. Andrade por D’Alessandro y viceversa; Alonso por Driussi… ¿Algún volante más? No por ahora. Rossi o Domingo para reforzar esa zona de casi tránsito que tiene para ayudar a Ponzio a veces…

Cuestión de elegir. Tampoco hay una fórmula infalible. Pero que no parece haber Plan B es cierto.