“Para mí es un sueño estar con Francescoli”

Iván Alonso charló largo y tendido con Pasión Monumental Radio (AM 990) y habló de todo: desde el fútbol hasta la cultura, la democracia y la música.

Iván Alonso no es un futbolista más. Los 37 años que tiene en la espalda y los miles de kilómetros que lo hizo recorrer el deporte hicieron que acumulara una experiencia invalorable que hoy busca transmitir a los más jóvenes.

En diálogo con Pasión Monumental Radio (Splendid AM 990), el uruguayo habló de todo: fútbol, el vestuario, su rol social y cómo es vivir para él el sueño de estar cerca de Francescoli.

Sobre las variantes: “Aprovechando las oportunidades que estamos teniendo quienes salimos desde el banco y la idea es quienes esperamos minutos se la pongamos difícil al entrenador para que se tenga que romper la cabeza para armar el equipo titular”.

Del equipo: “Quienes hoy esperan son los que marcan el techo del equipo. Si nos relajamos hacemos que los titulares no tengan competencia y nos terminamos transformando en un equipo chato, plano”.

La unidad del vestuario: “Desde que llegué encontré un grupo muy profesional y unido a nivel humano. Muchos compañeros fueron cambiando, pero la calidad humana es siempre la misma”.

Su rendimiento: “Es difícil cuando en la carrera de un futbolista te tocan dos instituciones ganadoras como Nacional y River a una edad superior a los 33 años. Es impensable. Estoy muy agradecido por haberse fijado en mí en una recta final y ante ciertos cuestionamientos de la gente”.

Un ejemplo: “No me considero un ejemplo, pero sí hablo con los más jóvenes para que vean cómo un futbolista de 37 años puede rendir a este nivel. Al fútbol, en general, cuando vos le das, te devuelve. No creo que haya secretos para perdurar, hay que entrenar, tener ambición, ganas de seguir consiguiendo cosas, de seguir aprendiendo tanto de los más grandes como de los más chicos”.

Cambios en su estilo: “De joven algunas jugadas las ganabas por velocidad y hoy capaz lo hago de una manera más eficaz, gracias a la ubicación, orientación, por acomodar el cuerpo antes, por leer la jugada un poco antes que el rival. Es como la ley de supervivencia: lo que no hacés por un lado lo hacés por el otro”.

Su cabezazo: “Es una de las grandes características de mi carrera. Más allá de que no soy un jugador alto, de 1.90, pero siempre me rebusqué para poder anotar y mejorar en este aspecto”.

El caso Alario: “Es normal que se enoje cuando no mete goles. Los años te van dando otra visión, como saber que desesperarte te lleva más a un camino erróneo que correcto, como que ser paciente te hace fallar menos y ser más certero… yo destaco la visión suya, de querer seguir creciendo y hacer una carrera que para mí va a ser brillante”.

Su vida personal: “Soy divorciado, estoy solo. Tengo dos hijos que vive en Barcelona y tengo muy cerca a mis padres. Hay mucha diferencia entre Buenos Aires y Montevideo. Montevideo es muy tranquila, un lugar donde vivís sin el estrés que tenés acá”.

Su futuro: “No sé bien qué haré. El tiempo me demostró que uno organiza su vida de una manera, pero el fútbol te lleva hacia donde ha querido. Últimamente pude elegir, pero es muy difícil planear cuando el fútbol es tan dinámico y cambiante. Quiero seguir ligado al fútbol, porque me genera una pasión que no me la da nadie. Estoy en la recta final de mi carrera y ahora estoy en un proyecto con Recoba y Paolo Montero, con quienes buscamos democratizar la cultura, que no solamente lo alcancen quienes tengan dinero, y nos estamos adentrando en la música y el cine. A los futbolistas nos encasillan como personas arrogantes y egocéntricas que solamente intentamos andar en un lindo auto y queremos dejar en claro que no es así”.

El fútbol, mañana: “No me gustaría ser manager, pero sí meterme en la parte dirigencial. Tomar decisiones y verter todo mi conocimiento ahí por el club que quiero”.

Su ídolo: “Francescoli es un ídolo para todos los uruguayos. En esa época era un guía, mí guía, mi referente. A los 37 años es único poder compartir club con él. Como hincha fui a todos los partidos de la Copa América ’95 y es increíble estar al lado suyo”.