Ganó, gustó y goleó

River aplastó a Banfield: 4-1 con goles de Driussi, Alario, D’Alessandro y Pity Martínez. Así, ilusiona.

El nuevo River ilusiona. Ilusiona porque toca, porque se mueve, porque genera, porque llega y porque convierte. Porque Gallardo, desde el banco, comienza a afianzar una idea que hoy aplastó a Banfield. Fue 4-1 (Driussi, Alario, D’Alessandro y Pity Martínez), pero pudieron haber sido más. Muchos más.

El Millonario arrancó en quinta, demostrando que puede combinar velocidad con precisión en el toque y con la movilidad suficiente para que el rival nunca encuentre referencias para marcar.

Sebastián Driussi abrió el marcador de cabeza. Iban solamente tres minutos y, créase o no, ya era merecido el triunfo. D’Alessandro, Nacho Fernández y Pity Martínez eran opción constante por los costados y por el centro.

Por la derecha, Moreira (la figura del partido) fue una aplanadora desde comienzo a fin. En el otro costado estuvo Casco, el lateral que compró River por su tremendo paso por Newell’s, pero que necesitó un tiempo de adaptación para comenzar a mostrar de lo que es capaz.

Los triángulos por los costados volvieron locos a todos los jugadores de Banfield. Los laterales como interiores, los mediapuntas por afuera y hasta ayudando a defender, para siempre generar superioridad numérica.

¿El error en este primer tiempo? No haber acelerado en el área rival. El equipo de Gallardo insinuó más de lo que generó y el control que tuvo se le fue repentinamente por un cabezazo de Silva, en la única vez que Sarmiento le escapó a su marca: 1-1 y a barajar de nuevo.

El equipo aprendió la lección y en la segunda mitad no cometió las mismas falencias. A los 4 de la segunda mitad, Alario le devolvió la ventaja al local. Unos minutos después tuvo su primera oportunidad Larrondo, quien ingresó por un extenuado Driussi, de gran partido.

En una ráfaga de dos minutos, D’Alessandro y el Pity Martínez encaminaron la goleada. Iban 28 minutos del complemento y el Millonario goleaba 4-1.

Andrade siguió sumando experiencia cuando entró por D’Alessandro y Alonso reemplazó a Alario. El “Ole ole” empezó a bajar de las tribunas. El Monumental vivió una tarde de fiesta. La Recopa Sudamericana fue el envión necesario para asentar los cimientos del nuevo equipo.

El primer tiempo fue de posesión y el segundo de explosión. Con estos condimentos, River ganó, gustó y goleó y genera ilusión en el hincha de poder volver a ver el fútbol de antaño. Que se cuiden los rivales.