¡Recampeón sudamericano!

River sufrió más de la cuenta, pero derrotó a Independiente Santa Fe y logró su 10mo campeonato internacional. Ya son 5 con Gallardo… ¡histórico!

¡Aguantá, corazón! River tenía el partido controlado desde el juego y el marcador, pero se quedó, Independiente Santa Fe se adelantó e hizo valer cara la derrota: fue 2-1 para el Millonario, que logró su décimo título internacional.

En un arranque arrollador, el equipo de Gallardo dominó claramente a los colombianos y se adelantó desde los 3 minutos gracias a Driussi, que solamente tuvo que empujar un centro del Pity Martínez por izquierda para que el Monumental estallara.

River mantuvo el ritmo y comenzó a ser punzante por izquierda gracias a Casco, Pity Martínez y Nacho Fernández. El otro flanco estuvo bien cubierto por un activo D’Alessandro y un fenomenal Moreira, que hizo que prácticamente no se lo extrañara a Mercado.

En el fondo, Maidana y Mina brindaron seguridad y colaboraron a que Ponzio no se sintiera tan solo en el mediocampo. Solamente un disparo de media distancia hizo que Batalla tuviera que revolcarse para evitar el empate. El resto, controlado.

La segunda mitad no pudo comenzar mejor: Alario marcó de cabeza otro gol en una final y estiraba el marcador. Todo parecía liquidado, pero…

Apareció Salaberry para, de cabeza, acortar el marcador y callar momentáneamente el “Ole ole” que bajaba de las tribunas.

Ahí, Gallardo movió el banco: buscó abrir la cancha con Andrade, quien ingresó por un exhausto D’Alessandro y encontrar mayor fuerza aérea con Alonso, quien ocupó el lugar de Driussi.

A los pocos minutos, el Pity Martínez pudo liquidar el encuentro. Quedó mano a mano con Zapata, picó la pelota pero apareció el travesaño para negarle el festejo. Fue su última jugada: el Muñeco hizo que Mora lo reemplazara para aprovechar alguna contra.

El Millonario tuvo algunos acercamientos, pero no pudo concretar y los colombianos pusieron nerviosos a más de uno: una serie de centros al área obligaron a que los defensores tuvieran que esforzarse por mantener la victoria.

El final del partido fue un desahogo más que necesario: sin jugar un gran partido, River se sigue reinventando y logró un nuevo título internacional. Ahora, ¡a festejar!