De la peor manera

Adiós a un muy mal torneo de River. En la última jugada, Arsenal le ganó 2-1. 

Por fin se terminó este torneo. Fue un suplicio para River. Y este final le llegó como a ese enfermo por el que no hay demasiado por hacer, ya que tendrá mejor vida en otro lado. Aunque, en este caso, la vida sigue y el equipo debe rearmarse para el futuro. Mientras, la última foto fue en Sarandí.

Y fue pobre. Demasiado. Un River de brazos caídos y con la cabeza en las vacaciones ni siquiera pudo terminar un mal campeonato con un triunfo. Le costó una enormidad generar juego y a los 24 segundos (sí, 24 segundos) ya perdía.

El mal rechazo de Balanta cayó en los pies de Barbieri, quien resolvió impecablemente con un derechazo bombeado que se coló por encima de un Batalla que estaba adelantado. Golazo.

Con un gol en contra desde el vestuario, River jugó casi siempre como esperando el final. Y no se le caía una idea. Todo eran centros desde los costados para el doble 9, Alario-Alonso, que perdían siempre con los zagueros locales.

Recién a los 44 minutos llegó con claridad, pero el derechazo de Alonso fue desviado por Pellegrino.

En el complemento arrancó bien, con un penal (no fue) que le hicieron a Mayada y que Alario cambió por gol con mucha precisión, ejecutado arriba, inatajable para el ex arquero de las inferiores y la Reserva de River.

Con el 1-1, Gallardo buscó el triunfo con Lucho González y Pisculichi, dos que no tienen el futuro decidido. ¿Fueron los minutos de despedida? En definitiva, fue una muestra de lo que es hoy River. Complicado y aturdido.

Tanto, que en el descuento, en la última jugada, Vuletich metió un cabezazo inatajable para Batalla, indefenso ante la pasividad del resto.

Listo. Final de una era. A pensar en el futuro. Ya.

Imagen: Nicolás Aboaf