Hasta siempre

Marcelo Barovero jugó por última vez en el Monumental y la emoción le ganó a todos. Se va uno de los arqueros más importantes de la historia de River. El gran gesto de Marcelo Gallardo.


Y un día se terminó ese ritual de gritar “Trapito” antes de hacer la entrada en calor adentro de la cancha, escena que se repetía cada vez que iba a ocupar el arco que da a Figueroa Alcorta.

Es el dolor de ya no ser. De ya a extrañar a uno de los arqueros más importantes de la historia. Para los pibes, para la generación joven, fue el más grande de todos.

Marcelo Barovero atajó por última vez en el Monumental. Se irá a México o España. Habrá que seguirlo por televisión o por Internet. El buzo gris, como el histórico verde que lucen muchos fanáticos, se lo pondrá otro. Andújar o Armani, lo mismo da, tendrán la vara muy alta.

Barovero dice adiós como un grande. No tuvo reconocimiento de la dirigencia con una plaqueta o un video, algo que estaba preparado por la gente de marketing, aunque se bajó a último momento. ¿Viejos rencores porque decidió irse sin dejarle un peso a River?

El mejor y único reconocmiento que sirve es el del hincha. El que lo aplaudió cada vez que el 1 tocó la pelota. El fiel y el noble tuvo gratitud con Barovero en su despedida. Le dijo chau como se merece un grande, ya un ídolo de River.

En el final, el gran gesto de Gallardo. Puso a Batalla por Trapito. El Monumental se vino abajo para despedir a alguien que ya se metió en el corazón de la gente.

Conmovedor fue el abrazo de sus compañeros. Ni hablar el del técnico. Dos líderes indiscutidos de la era moderna de River.

“A Barovero nunca lo vamo’ a olvidar”.

Imagen: Nicolás Aboaf