Insoportable

Un River golpeado por la eliminación de la Copa, fue superado categóricamente por San Lorenzo: 1-2. El resultado engaña: la sacó barata.


River no se aguanta más este torneo. Nunca lo peleó en serio y ahora, que fue como juez a la cancha de San Lorenzo, tuvo una actuación calamitosa. Ni más ni menos. El resultado final es absolutamente engañoso. La diferencia fue mucho mayor.

No salió a jugar, River. O no pudo. O no supo. Porque también el rival lo superó por todos lados. Cerutti fue la llave que abrió a cualquiera que se tirara por la izquierda de la defensa Millonaria. Vega, un pibe que es central, la pasó horrible. Y lo ayudaron poco.

Balanta marcó casi siempre mal, a destiempo, sin timming. Ponzio también vio los números de los rivales desde atrás. Y el equipo, en general, fue un compendio de desajustes, una invitación constante para cualquiera vestido de Azulgrana. El que se animaba, pasaba fácil.

Barovero, en ese contexto, salvaba la ropa con un par de atajadas colosales, como una que le sacó a Blanco con un manotazo.

Y encima en el medio se lesionó D’Alessandro. En una pierna, el Cabezón es más que sus compañeros. Pero aguantó 20 minutos y fue reemplazado por un Lucho González que, como en la vieja época, apareció libre por el callejón del 8, pero entre su demora y un buen achique de Torrico no pudo meter el 1-0.

De cualquier modo, River pudo ponerse arriba mucho antes. Un mal despeje de Torrico cayó en los pies de Nacho Fernández, quien con tanta mala suerte estrelló su zurdazo en el palo. Cuando estás mal, ni esas entran.

El que sí marcó Blandi. Ahora a River lo agarraron desilachado por derecha. Ortigoza limpió todo con un hermoso pase al vacío para Más, quien asistió para Blandi, certero ante Barovero.

San Lorenzo se pudo poner 2-0 por una macana de Barovero, quien pudo recomponerse ante Blandi. En el medio hubo penal, porque el delantero no pateó cómodo por la falta del arquero.

En definitiva, el Ciclón le estaba haciendo un precio enorme a River.

¿Cómo iba a levantarse en el segundo tiempo? River no sabía qué hacer cuando tenía la pelota. Los jugadores estaban desconectados, alejados entre sí. El doble 9 que no jugó con Independiente del Valle y sí fue al Bajo Flores estaba a una estancia de los volantes ofensivos que en realidad no hacían ni cosquillas.

Porque se marcan mucho los errores defensivos, pero hubo un rival que forzó situaciones, que puso gente en ataque, que se desdobló para dañar. Ahora bien: ¿y cuándo la tenés qué hacés? River no sabía qué hacer, se insiste.

San Lorenzo, en cambio, seguía metido, presionando y buscando el segundo gol con determinación. Y el 2-0 llegó. Belluschi la puso entrelíneas, Blanco la dejó pasar y Blandi no perdonó. ¿La defensa Millonaria? Bien, gracias. Nadie cortó los pases, todos se movieron en absoluta soledad y el goleador definió tranquilo.

River buscó el descuento casi de manera inútil. Las buenas intenciones del Pity Martínez y del chico Andrade (el futuro, pero a rodearlo bien) no cambiaron la ecuación. La imagen de un Gallardo entregado en su corralito decía mucho.

El descuento sirvió para la estadística. Para comprobar que Alario es el mejor delantero de este plantel. Para que Casco, la única buena noticia de los últimos partidos, realice una gran maniobra previa.

River no quiere más en el torneo. No se lo aguanta más. Le resulta insoportable. Mientras, tiene actuaciones calamitosas.

Imagen: Prensa River