A rearmar

Hernán Castillo y su visión sobre la eliminación de la Copa y cómo se reconstruye el futuro. 

Las horas pasan y te enfriás. Y pasás de los aplausos a la bronca. Lo último que te queda es que el arquero contrario fue la figura; que se tiró de cabeza para salvar alguna pelota arriesgando todo; que la bola dio en el palo, que la sacaron en la línea, que ningún rebote te quedó clarito-clarito; que pasó de todo. Pero lo cierto es que en 180 minutos Independiente del Valle de Ecuador te dejó afuera de la Copa.

Ahora se irán Barovero y Vangioni y así se unen a la larga sangría que dejó el club en apenas un año. Son demasiados: Funes Mori, Sánchez, Kranevitter, Rojas, Teo y Cavenaghi, entre otros, ya habían desarmado al campeón. Nunca se encontraron reemplazantes para ellos. Apenas la llegada de Alario y después la de D’Alessandro alcanzaron para empezar a tratar de rearmar la historia que igual no alcanzó.

La gente aplaudió ayer y hoy debe empezar a darse cuenta que en octavos de final River, el actual campeón de la Copa Libertadores, se quedó afuera ante un rival que la mayoría tuvo que googlear para saber quién era. Y que en el torneo local está décimo de quince. Una locura.

El equipo campeón (el que recibió los aplausos) casi no tiene representantes. Sólo quedarán Mercado, Maidana, Ponzio. Pisculichi y Mora. Todo apenas en un año. Marcelo Gallardo falló en intentar rearmar el equipo. Eligió mal en la mayoría de los casos. Habrá que ayudarlo. Guiarlo. Sentarse con Enzo Francescoli y los dirigentes. Será saludable para entre todos -y sin arbitrariedades- elegir bien. El equipo que Gallardo armó no pudo generar variantes para lo que pasaba ayer en la cancha. Fijense que solamente hubo un cambio, el de Alario, que en realidad no debería hacer estado afuera. Claro, ¿quién podría cambiar la historia de los de afuera? ¿Viudez, Pity, Bertolo, Lucho? Seguro que no.

Pésimo semestre de River. Que viene de un semestre flojo sólo salvado por el Mundial de Clubes. Sino hablaríamos de un año entero demasiado flojo. Hoy, La Copa Argentina será nuestra Champions League. Porque el torneo que viene es 2016/2017, por lo que no clasifica a la Libertadores del próximo año. Y la única llave que le queda al equipo es ganar la Argentina para llegar a ella… Eso también es una muestra de lo mal que se hicieron las cosas en el último año entero. No resiste análisis. No es ser pesimista. Es simplemente mostrar lo que pasa.