“Yo soy yo, no soy el nuevo D’Alessandro”

Centrado, Tomás Andrade evita las comparaciones, y en Pasión Monumental Radio (AM 990) contó los esfuerzos que hizo para llegar a Primera y qué le dijo Gallardo antes de debutar con Vélez.


“Me fui de Lanús porque no jugaba, no tenía chances en novena, en octava venía jugando poco. Tenía contrato y una persona compró mi pase y llegué a River con edad de séptima. Me probé en la cancha de parquet del anillo del Monumental. Eramos más de 100 pibes. Me encanta el baby. Anduve bien y me mandaron a Inferiores. Pasé la prueba y me quedé. No me olvido las veces que me tenía que tomar el 28 ida y vuelta lleno. Pero si naciera de vuelta elegiría lo mismo, amo lo que hago, me encanta”.

Tomás Andrade habla centrado, pausado, esta vez no le gana la emoción como tras su buen debut con Vélez. Luce maduro en la charla telefónica con Pasión Monumental radio, por AM 990. Valora lo conseguido, pero va por más con mucha humildad.

“Grabé el partido, lo vi de vuelta a la noche cuando llegué a mi casa. ¿El llanto? Me salió, no pensé nada, me salió eso, porque muchos recuerdos se me vinieron a la cabeza”, dice.

- ¿Y ahora?

– Mañana juego en reserva y espero jugar muy bien para seguir en primera. Nada más.

- Se te notó muy suelto el rato que jugaste…

– Cuando tenés un entrenador que te dice que gambetees y tires caños, a cualquiera le daría ganas de jugar. Siempre me gustó jugar así, pero el entrenador me sacó la responsabilidad de encima y entré mucho más tranquilo.

- ¿Cómo sentís que jugaste?

– Viéndome en la tele decía “porqué acá no hice, porqué no la toqué para allá”. Tengo que seguir creciendo y demostrar mucho más, no gané nada, recién estoy empezando. No tengo que ser conformista, menos ahora, debo continuar tranquilo, no me la tengo que creer.

- Fuiste muy elogiado. 

– No estoy ajeno a las redes sociales y todo lo que se dijo. Hasta dicen que me parezco a D’Alessandro. El ganó mil cosas y jugó en mil lugares. Yo soy yo, no soy el nuevo D’Alessandro. Jugué apenas media hora.

- ¿Siempre fuiste enganche?

– Cuando llegué, con edad de séptima, me ponían de volante por izquierda clásico, a lo Rojas o a lo Nacho Fernández. Luego fui de enganche. En Reserva me paro como extremo por izquierda, el otro día entré por derecha. Me encanta jugar de enganche, pero con tal de jugar lo haría en cualquier lado.

- ¿Para tanto?

– Cuando veía que no tenía la posibilidad, me desesperaba. Nunca me quise ir de River. Llegué a Inglaterra (estuvo en Everton y Bournemouth) y al otro día me quería volver al club. Por eso no podía creer cuando entré el sábado en el Monumental.

- ¿Cómo fueron estos dos días?

– Mientras hablo con ustedes estoy entrando a mi casa, pero en un rato me voy a laburar técnica, gambetear conitos, pegarle al arco, mejorar todo.

- ¿Cómo fue la experiencia inglesa? 

– Me fui solo, estuve dos o tres meses solo. Se me hizo difícil, hubo noches que lloraba, mi base de inglés era mala, hoy estoy seis puntos, me sé defender. Eso desde lo humano. En lo futbolístico, allá se vuela, físicamente es otra cosa, me mandaban mucho al gimnasio, me daban comida especial. Y eso que yo acá comía bien. No me arrepiento de haberme ido.

- ¿Fue diferente jugar en Primera?

– Sinceramente, no estuve nervioso. Lucho gonzález es un fenómeno, me dio tranquilidad, quizás porque no caía. Pero yo lo viví normal. Me comí todo y eso que cuando estás nervioso no comés. También dormí bien. Nos habló el psicólogo y Sandra Rossi, que se encarga de cosas mentales, y nos dijeron que no debíamos sentir un peso porque nosotros estábamos acostumbrados a jugar con esta camiseta.

- ¿A qué apuntás?

– Quiero ganar cosas en River, es mi sueño.