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Lo que dejó el Superclásico y lo que viene en la Copa bajo la mirada de Hernán Castillo.

La esperanza cuando el equipo no daba demasiado eran los partidos claves. Esos que definen cosas. El mismo Gallardo dijo el otro día que este equipo “suele relajarse cuando juega por nada” y agregó “por suerte ya empiezan los mano a mano en la Copa”. El tema, claro, es que el partido con Boca era una muestra de lo que el equipo puede dar en esos mano a mano… y fue poco.

River jugó casi todo el partido con un hombre más. Y no hubo dominio ni sensación de triunfo seguro en ningún momento. Poco y nada se hizo. Y River depende cada día más de Andrés D’Alessandro. ¿Está mal? No. Para nada. Pero deberían buscarse alternativas que hoy parece no tener.

Los mano a mano son la especialidad de este equipo. Independiente del Valle está en el horizonte. River tiene que pasar. Y en cuartos tendrá la espalda que otros no tienen. Y ahí queda todo a un paso. El equipo debería aparecer ahí. En la Bombonera no estuvo, pero el torneo ya es historia. Y la Copa es algo que desde siempre atrae. Y más con Gallardo en el banco.