No lo supo ganar

Con uno más durante 80 minutos, River fue inexpresivo y, sacando a Andrés D’Alessandro, no tuvo valores para ganarlo en La Boca. Y fue 0-0 Superclásico, como en el Monumental.


Para varios pudo haber sido el último Superclásico (Barovero seguro, quizás Alario, quizás Mora, Vangioni no lo pudo jugar). Para otros fue la chance de meterse en la gente como aquellos históricos que no hace tanto fueron héroes en las Copas ante el eterno rival (Mayada, Bertolo). Para otros fue rememorar la época de inferiores (Balanta, Domingo). El único que dio en la talla fue Andrés Nicolás D’Alessandro.

Porque River no lo supo ganar. Jugó 80 minutos con un hombre más y jamás pudo dominar completamente el Superclásico. Sin lucidez, se evaporó en un empate sin goles que no deja nada para un partido que ya venía con poco gusto en la previa.

En el primer tiempo, hubo paridad hasta los 10 minutos, cuando el partido se rompió por la expulsión de Pablo Pérez y Boca se quedó con uno menos.

¿Qué había pasado antes? Una media vuelta de Alario y una buena jugada del local juntando gente por derecha con Pérez (antes de la roja) no llegando a conectar entrando por el segundo palo.

El campo de juego no estaba bueno, costaba controlar el balón, jugar a uno o dos toques. Casco ya estaba condicionado por una amarilla al minuto y medio, porque Herrera había decidido llevar el partido a rienda corta.

Eso hizo después de la acción antes marcada. Balanta cargó a Orion y fue amonestado, pero el volante le pegó al colombiano sin pelota, en una actitud totalmente irresponsable que privó a su equipo. El árbitro estuvo perfecto.

¿River aprovechó ese 11 vs 10? No. Definitivamente no. Estaba acelerado. Los volantes corrían más que la pelota. No había movilidad, aparentaba estar quieto, no podía generar superioridad numérica en casi ningún sector de la zona caliente de la cancha.

En los costados, los laterales le dejaban la calle externa a los volantes para desequilibrar en el mano a mano, pero ni Mayada ni Bertolo gravitaban. El dominio era territorial, pero no se traducía en chances concretas.

Lo mejor era D’Alessandro, eje, dueño de la pelota, pero sin socios. De un tiro libre suyo River casi se pone en ventaja. Orion tuvo una intervención sensacional arrojándose a media altura y contra el palo izquierdo para evitar el 1-0.

En 35 minutos, River no había hecho pesar la ventaja de tener un hombre de más. Le quedaban 45 para plantarse en La Boca.

El equipo de Gallardo seguía apagado. El Muñeco apostó por un cambio que desde lo posicional no variaba demasiado: Alonso por Alario. 9 por 9. Más tarde apostó por Driussi por un errático Mora, pero tampoco aparecían las soluciones.

D’Alessandro era la solución y como seguía sin compañía probó un par de veces desde afuera. En una hizo revolcar a Orion, quien dio rebote para que Alonso empuje a la red, pero el uruguayo estaba en offside.

El oriental comenzó a ser una tentación para sus compañeros y entonces probaron con centros, la mayoría imperfectos e improductivos.

En el final, Boca parecía más animado a ganarlo. Lo tuvo Tevez, Barovero la sacó como pudo. Hubiera sido una injusticia el triunfo local. Como también el de River, está claro.

Otro 0-0 Superclásico. Otro bodrio. Cabe preguntarse qué hubiera sido de esos muchachos vestidos de rojo y blanco si no tenían de compañero a D’Alessandro.

Imagen: Nicolás Aboaf