Puntajes Superclásicos: Siempre al 22

En un partido que dejó el sabor amargo de no haber aprovechado las chances, sólo una cosa quedó en claro: La pelota siempre, siempre, a Andrés D’Alessandro. Por segunda vez consecutiva, el mejor de River y del Superclásico.


Marcelo Barovero (6): Respondió siempre. La única vez que dudó, y dio un rebote largo, tuvo la inteligencia y la rapidez para remendar el error.

Gabriel Mercado (6): Opción de ataque durante todo el partido. El escurridizo Pavón intentó enloquecerlo pero se mantuvo firme en la marca e insistente para perseguirlo por toda la cancha sin por eso relegar su función en ofensiva.
Jonatan Maidana (6): Inteligente para cortar alto, fuerte para anular a Carlos Tévez y una muralla para las intenciones de Boca. Además, hizo correr la pelota cuando tuvo que hacerse parte del juego del equipo.
Eder Alvarez Balanta (5.5): Por la forma de jugar de River, comparte con Maidana y Barovero el hecho de ser sostén defensivo. Cuando uno duda, el resto se debilita y el colombiano suele dudar más de lo que resuelve. Así, el equipo se pone nervioso y el hincha también. Alternó buenas y malas pero siempre al borde de la macana.
Milton Casco (6): Otro correcto partido para dejar de lado la ‘casualidad’ y comenzar a hablar de un buen momento del ex Newell’s. Se proyectó en ataque, se sacrificó en la marca (tanto por afuera como por adentro) y resolvió sin regalar opciones al rival.

Camilo Mayada (5): Corrió más de lo que jugó. Cuando se engolosina, River pierde. Más aún cuando estaba claro que era más provechoso tocar y pasar que intentar ser conductor del equipo.
Nicolás Domingo (6): Apenas un escalón por debajo de Andrés D’Alessandro en la pugna por el título de figura. No erró un pase, marcó y repartió siempre tomando los tiempos del equipo. Abasteció al 22 cada vez que lo tuvo cerca y, aunque fue el único responsable de la marca entre los del medio, no resignó la faceta ofensiva.
Nicolás Bertolo (5): Altas y bajas para un jugador que necesita un partidazo para bancar la titularidad. No lo tuvo, sus buenas intenciones no bastaron para comenzar a ubicarlo como una posibilidad en el equipo de Gallardo.

Andrés D’Alessandro (7): Sólo porque no tuvo con quién crear, no ganó el partido. Todo lo que tocó lo convirtió en oro pero nadie, ni Messi, puede sólo. Impecable con la pelota al pie, corrió siempre al vacío y se sacrificó para ser el primer marcador de River. Jugó los 90, mereció el gol de la victoria -lo tuvo cerca-. Párrafo a parte para el regreso de “La Boba”.

Rodrigo Mora (4): Improductivo. Corrió, metió, se embarró pero no tuvo una clara. Y no sólo de frente al arco, sino tampoco en función de equipo.
Lucas Alario (5): Buenas intenciones para poca terminación. Faltó un nexo entre él y D’Alessandro. Para colmo, la defensa rival lo hachó siempre que estuvo cerca del área.

Iván Alonso (5): En un equipo que perdía la imagen con el correr de los partidos, Alonso trató darle algo de definición. Sin embargo terminó embarullado al nivel de sus compañeros y finalizó el partido lejos del área.

Imagen: Nicolás Aboaf.