Un triunfo necesario para salir de la mala

Con un golazo de cabeza de Leonardo Pisculichi, River le ganó 1-0 a Olimpo y quebró la mala racha. Tras 48 días volvió a festejar en el torneo local y llega con fe al Superclásico.


Se rompió la racha local. Tras 48 días, River volvió al triunfo en el campeonato. Lo hizo en la gélida Bahía Blanca. El calor lo puso Pisculichi, con un notable cabezazo. Fue 1-0. Un éxito necesario para salir de la mala.

En el primer tiempo, River dominó, aunque careció de profundidad. Apenas tuvo una llegada, con Mayada remantado por encima del travesaño entrando por la derecha. ¿Olimpo? Poquito, muy replegado, sobre todo porque el Millonario, sin hacer gran cosa, se había plantado en campo rival y, a diferencia de otros encuentros, no quedaba largo y desarmado en cada repliegue.

Gallardo volvió a darle chances a algunos jugadores que no venían bien, como Bertolo, Pity Martínez, Arzura, Pisculichi, Driussi.

El ex Banfield arrancó en una llamativa posición, como volante interno tirado a la izquierda. Y no lo hizo mal, porque le comía la espalda a los volantes rivales. Eso sí: había poca asociación dentro de esa movilidad que florecía en el mediocampo.

Piscu intentaba conectar a todos, aunque no siempre con éxito. Sólo en la citada acción de Mayada. Y no estaba preciso con los centros, ya sea en movimiento o a balón detenido. La mayoría fueron a parar a las manos de Champagne.

El 1 de Olimpo se destacó en la primera llegada de peligro de River. Apenas arrancó el segundo tiempo le sacó un tiro desde afuera al Pity y en el rebote se lo ahogó a Driussi, quien pateó al bulto cuando tenía la opción de tocarla por encima. Al juvenil le costó jugar de espaldas como único delantero.

En el complemento, los de Bahía se pararon más arriba, propusieron más. Casi se ponen en ventaja con un fierrazo de Sills que besó el palo ante un Barovero entregado.

En la siguiente jugada clara, el 1 se pasó de largo en un pelotazo, Pizzini llegó a controlar el balón y Mercado salvó heroicamente sobre la línea. El partido ya había mejorado, pero River estaba a contramano.

Pero el fútbol es tan lindo que todo cambia de repente. Ya con Alario en cancha, Driussi salió del área, tiró un centro desde la izquierda y Pisculichi, suelto, la puso de cabeza contra un rincón. Siempre es mejor llegar que estar en esa zona.

Tras el 1-0, el palo jugó para River en un tiro de Barrientos. También se pudo poner 2-0 por dos jugadas protagonizadas por Alario: un cabezazo que pasó cerca y un enganche que Moiraghi sacó en la línea después de un jugadón de Casco.

De cualquier modo, River apaciguó el mal momento en el certamen vernáculo. Y llega con fe a la cancha de Boca.