El equipo de D’Alessandro

Con Andrés D’Alessandro como director de orquesta y autor de un golazo que abrió la historia, River recuperó la memoria. Goleó 6-0 a The Strongest y quedó primero en el grupo 1 de la Copa Libertadores.


Es el equipo del Cabezón. Con el Muñeco manejando todo desde afuera, pero con un tal Andrés D’Alessandro colosal, dueño absoluto de los ataques, decidiendo por dónde ir, cómo romper, a qué ritmo jugar. Por él, una noche River recuperó la memoria y lidera el grupo 1 de la Copa Libertadores.

El equipo tenía que aparecer. Era urgente. Primero tenía que ganar, pero sobre todo irse con buenas sensaciones, algo que hacía mucho tiempo no pasaba.

Por primera vez en este ciclo, D’Alessandro jugó suelto, libre, más recostado por derecha, donde iba a comenzar a dañar como puñal para los bolivianos. Por él, River lo destrabó rápido, aprovechó un primer tiempo como casi nunca había hecho en el semestre entre el torneo local y la Copa.

Fue ancho para ser profundo. Los volantes externos sorprendieron, aplicando a la perfección eso que es mejor llegar que estar. Así se generaron los goles de Nacho Fernández y Camilo Mayada, los mediocampistas externos. El ex Gimnasia entró libre al área y le puso la cabeza a un centro de Mercado desde la derecha. Al toque, el uruguayo cruzó un derechazo tras un envío de Vangioni desde la izquierda.

Antes había surgido la magia del 22. Porque River ya había hecho méritos para estar en ventaja, pero Rodrigo Mora se había perdido un gol increíble casi adentro del área chica. El 1-0 estaba al caer. Y cayó.

Fue un soberano golazo. Con el valor de la pared. D’Alessandro le metió un divino caño a Chumacero, el taco de Mayada fue clave, Andrés definió de puntín de zurda y al primer palo. Gol a lo River.

La voracidad no paró. A los festejos ya narrados se le sumaron un cabezazo de Emanuel Mammana (centro del guante izquierdo de D’Alessandro) y una muy buena definición de Alario tras una asistencia de Mora. Sí, 5-0 en los primeros 45 frente a un rival regalado, poco aplicado a la marca.

River buscó más. Siguió presionando y generando ocasiones de gol. Lo tuvo Vangioni, también Mayada. El que pudo festejar por duplicado fue Nacho Fernández. Presionó y no dudó: zurdazo cruzado y adentro. 6-0.

La goleada aportó serenidad. Encima, el equipo quedó primero en el grupo 1. Le queda San Pablo en Brasil y Trujillanos en el Monumental para asegurar el pasaje a octavos. Con ganarle a los venezolanos le alcanza.

La forma del 6-0 ilusiona. Ahora hay que sostenerla. Así, River.

Imagen: Nicolás Aboaf