Más de lo mismo

River otra vez fue una sombra. En Paraná perdió 2-1 con Patronato, quedó más lejos en el torneo y continúa sin recuperar el nivel.


River no sale de la mala. En Paraná cerró una semana nefasta. Desde el 1-4 con Peñarol, pasando por la lesión de Barovero y los intoxicados, hasta derrapar ante Patronato.

Otra actuación deficitaria. Con el agravante que el árbitro cobró un penal inexistente. Pero River, lo ocupa y preocupa, ya se tomó como un hábito esto de no ganar -o perder, que para el caso es lo mismo- y padecer ante equipos que potencialmente son inferiores.

En Entre Ríos, la intención de Gallardo fue recuperar el nivel con el equipo más titular. Excepto Barovero, ningún pesado se quedó afuera. La buena: después de dos meses lograba poner de movida a la línea de cuatro “ideal”. Lo había hecho apenas durante ocho minutos con Quilmes, hasta que se lesionó Balanta. Con el regreso de Maidana, el Muñeco lograba un objetivo.

La novedad desde lo táctico fue la inclusión de Ponzio como volante derecha, más recostado a la banda que cerca de Nicolás Domingo, lo que además liberaba a D’Alessandro a moverse como enganche y no tan recostado a la banda como en los últimos partidos.

River empezó mejor y Nacho Fernández, volante por izquierda, se perdió un gol llegando vacío al área. Igual, River no generaba demasiado y Patronato, con el gigante Quiroga como referencia, comenzaba a molestar.

El partido lo abrió Vigliano, que a instancias línea, por una supuesta mano de Balanta, cobró un penal que el arquero Bértoli cambió por gol.

River reaccionó rápido. Una avivada de D’Alessandro en un corner encontró en soledad a Mora en el primer palo. El uruguayo definió de primera ante la siesta de Patronato.

En el final del primer tiempo, Batalla salvó a River tapándole un mano a mano a Carrasco y Garrido metió una tijera que casi se clava en el ángulo.

El equipo de Gallardo, sin el regalo de los encuentros anteriores, mostraba desacoples defensivos. La diferencia es que estaba Maidana, un bombero para apagar los incendios.

En el complemento, River empezó mejor, como más animado y mejor posicionado que el Patrón. Tuvo tres chances de gol después de algunas pelotas paradas bien trabajadas, sobre todo por D’Alessandro.

En el mejor momento -o cuando parecía que River estaba cerca del triunfo- dos hechos torcieron la historia y el desarrollo: salió el Cabezón y Carrasco puso el 2-1 para el local.

El equipo se volvió a descontrolar y el mismo Carrasco casi pone el 3-1, pero Batalla, que en el gol no llegó a amortiguar el tiro, se lo impidió.

Gallardo probó con Alonso y Lucho González. No cambió mucho. ¿Fue un error la salida de D’Alessandro? El DT, seguramente, lo tenía acordado y lo hizo pensando en The Strongest, partido más relevante que este.

River se acostumbró a no ganar. O a perder. Sin línea, sin identidad, sin estilo, más de lo mismo.

Va 11° entre 15, a 9 del líder Rosario Central (quedará a 11 si mañana gana Godoy Cruz). Van seis encuentros sin éxitos entre torneo y Copa. Ahí apuntará ahora, en un certamen en el que se transforma. Jugando así…