Un punto que no sirve demasiado

Si había una pizca de ilusión, River la dejó pasar ante Banfield: 1-1. Otra vez el equipo desperdició sus chances (Mora erró un penal) y concedió ventajas atrás que pagó caro. Quedó a ocho puntos de Godoy Cruz. Por Alario encontró el empate en el final. Ahora, todo a la Copa Libertadores.


Que largo le va a quedar este campeonato a River

Falta la mitad por jugarse y quedó a ocho puntos de Godoy Cruz. Lejos. Muy lejos. Y si había alguna chance, una ilusión, en la previa del choque con Banfield, esta se desvaneció. Otra vez erró lo que generó y atrás pagó caro sus errores.

El Taladro, que venía a los tumbos y con llegó al Monumental con un DT que se va (Vivas) para darle paso a otro (Falcioni), casi le gana sin hacer demasiado.

River llegaba con el ánimo en alto tras el empate y el buen rendimiento mostrado contra The Strongest. Pero en el torneo el chip cambia. No sobra nada. Más bien falta.

Gallardo metió apenas tres cambios con respecto a los que comenzaron en La Paz. Afuera Mercado (tendinitis, entró Mayada), Alario (el 9 fue Alonso) y Nacho Fernández (suspendido, D’Alessandro titular por primera vez en el Monumental).

La idea fue no tocar tanto para aprovechar el envión y cosechar tres puntos en casa y arrimar el bochín en una pelea grande de la que está lejos.

En el primer tiempo, River fue un equipo de jugadas, de remates, pocas veces logró juntar a dos o tres compañeros para entrar al área rival tocando o tirando una pared. Cuando lo hizo, generó un penal. En realidad, lo provocó D’Alessandro y Chiqui Pérez se lo comió. Lástima que Mora lo tiró arriba, un calco del penal pateado con Boca hace un año y medio.

Antes el uruguayo había metido una volea, Ponzio había probado desde afuera, un tiro libre de D’Alessandro hizo revolcar al debutante Arboleda, hubo un cabezazo al palo de Driussi (ahí no ligó), el citado penal…

Banfield contestó, más por desacoples defensivos de River. Lo agarró mal parado tres veces y no convirtió porque erró Silva y porque en dos oportunidades apareció Barovero.

El jugador clave en River era D’Alessandro. Tirado a la derecha en los primeros 45, tenía que influir más cerca del área y de los dos puntas.

Otra vez, el equipo desperdiciaba un tiempo. Excepto con Rosario Central, nunca pudo imponerse. Con Boca lo hizo desde el juego, pero no la metió.

Gallardo había comenzado con el doble 5 (Ponzio + Domingo), pero lo tuvo que romper por obligación. Con Mammana lesionado, Ponzio fue a la zaga y entró Pity Martínez para tener más desequilibrio individual.

Pero Banfield pegó primero. Ya había avisado con un centro de Soto que Vangioni sacó cuando era gol de Silva. El Pelado se tomó revancha en la siguiente acción y de cabeza le cambió la trayectoria a otro envío desde la izquierda. Ponzio salió lejos. Balanta no marcó a nadie y se quedó mirando la pelota. 0-1.

A los ponchazos, River pudo empatar con un zurdazo del Pity Martínez que sacó Arboleda y un cabezazo apenas alto de Alonso en la única jugada clara que el oriental tuvo en el partido. Y en la única que un compañero, en este caso Driussi, le puso un centro medido.

D’Alessandro era la mente más lucida para encarar media hora en desventaja y con la obligación de dar vuelta la historia. Y encima Pompei no le daba un penal a River por falta de Matheu a Mora. Dos en una misma tarde era mucho…

Alario entró por Mora. Si vas a romper por afuera y buscar vía centros, es lo más lógico juntar a Lucas con Alonso. Al rato la apuesta iba a traer resultados.

La salida de D’Alessandro (hoy no está para 90 minutos) prácticamente sepultaba las ilusiones Millonarias. Pero Alario pudo capturar un centro. 1-1.

River no perdió, pero fue casi lo mismo. Quedan ocho jornadas, está a ocho de la cima. Todo a la Copa.

Que largo será lo que queda el certamen doméstico…

Imagen: Nicolás Aboaf