Finales

Luego del empate en La Paz, Hernán Castillo analiza los méritos de River para plantarse en partidos decisivos.

Lo más difícil del fútbol, dicen, son las finales. Y sin embargo este equipo de Marcelo Gallardo parece mucho más cómodo en esas instancias que en partidos de rutina en los que en la suma valen, pero que en el día a día parecen no tan trascendentes.

“En los partidos relevantes estamos presentes”, dijo ayer Gallardo tras el 1-1 con The Strongest. Y es así. A River lo sorprendés en un partido de los normales. Como que entra relajado, mirando al piso y no inflando el pecho. Como que sabe que hay tiempo para recuperarse (por más que ya varias veces quedó demostrado que no lo hay) y no se juega a dientes apretados a full. Eso hay que corregirlo.

Pero cuidado, en partidos como el de La Paz saca pecho. Y se hace fuerte. Y hace que vos saques pecho. Y que te enamores de nuevo de esos que hasta hace un rato estabas mirando de costado. Hay que corregir lo otro y potenciar esto. Eso seguro. Trabajo de la cabeza, me parece. Porque el material está. Sólo hay que afinarlo y volver a ser… en todos los partidos.