Qué lástima…

River ganaba en La Paz por un golazo de Rodrigo Mora. Sostenido en gran parte del primer tiempo por Marcelo Barovero, la figura, en el segundo erró varios goles. Fue 1-1 ante The Strongest para quedar como escolta del grupo 1 de la Copa.


River marcó presencia. Estuvo a la altura. Por eso fue una pena haber perdido dos unidades en el final.

En el primer tiempo lo bancó con un Barovero inmenso y con un golazo de Mora. Luego se cansó de errar goles y se lo empataron cuando parecía que se traía los tres puntos.

De acuerdo a los análisis previos, River obtuvo un puntazo en La Paz. Y todo se potencia porque San Pablo no pudo con Trujillanos. El campeón de América quedó segundo del grupo 1, a dos unidades de The Strongest, al que recibe el 6 de abril con la obligación de ganar y obtener el aire que de a ratos no tuvo en el Hernando Siles.

Gallardo afrontó el partido sin inventos. Una defensa lógica con Balanta, que hacía 40 días que no jugaba. Domingo y Ponzio juntos en el medio. Nacho Fernández más Driussi en los costados. Mora y Alario arriba.

A los dos minutos comenzó el asedio de The Strongest. Barovero ya comenzaba a ponerse la ropa de héroe. River contestó con Driussi, quien hizo revolcar a Vaca. En la altura, la opción más directa para llegar al gol es pegarle desde afuera.

Los bolivianos iban e iban. Doblaban por las bandas, metían pelotazos cruzados y también por adentro, ya que River a veces no presionaba sobre el envío del rival y los puntas se le filtraban a espaldas de los zagueros, un karma que arrastra hace un largo tiempo.

Igualmente, cuando podía, el equipo de Gallardo se acercaba. Alario terminó mal una buena contra: se apuró y la tiró lejos. Fue el presagio de un verdadero golazo.

Mora aprovechó el quedo de la defensa local y calzó justo con una pirueta un tiro de Ponzio, que no la quiso poner ahí, para decretar el 1-0.

Con la ventaja, The Strongest no alteró mucho su plan y siguió yendo. Acumuló chances. Hasta hubo una cuadrúple atajada de Barovero, con palo incluido, que lo privó del empate.

River intentaba hacer todo despacito, con poca movilidad, con la intención de no quemar las naves y gastar el aire que le quedaba para aguantar en el segundo tiempo.

Porque de eso se trata la historia para los visitantes que van a sitios como La Paz. Es bancar con lo puesto y apostar a un par de jugadas. Es imposible tener un plan y sostenerlo con el tiempo. Por eso era tan valioso el gol de Mora. Aunque la figura, el sostén, se llamara Barovero.

En el complemento, apenas arrancó, River tuvo el segundo, pero el zurdazo de Nacho Fernández, tras un mal rechazo de Pereyra, fue directo a las manos de Vaca. Iba a ser una de las últimas participaciones del ex Gimnasia, reemplazado por Mayada con el objetivo de refrescar el mediocampo.

Ya River no estaba tan ahogado por The Strongest, que no tenía la vehemencia de los primeros 45 minutos. Y el campeón de América comenzaba a perderse chances claras que iba a lamentar muchísimo. Le faltó un pie a Mora para empujar un centro de Mayada. Alario otra vez terminó mal una jugada que le pedía pase hacia atrás. Mora desbordó como un wing, pero a Driussi le picó justo cuando iba a apoyar de zurda. Al toque, el pibe la pinchó mano a mano con el arquero y la tiró arriba. Podía pegarle por abajo, gambetear, no lo que finalmente hizo.

El equipo lucía más entero que en el primer tiempo. Corría más y mejor. No sufría. Y no paraba de errarse goles.

En los últimos 15 iba a parir de nuevo. Por obligación, Gallardo tuvo que desarmar la defensa. Lesionado Balanta, Mercado fue al lado de Mammana y Casco de lateral. Y Barovero iba a tener su primera intervención importante recién a los 30 minutos ante un zurdazo de Escobar. Es decir, River había pasado media hora sin zozobra.

D’Alessandro fue la última variante para tenerla un rato, provocar faltas, apostar a una asistencia o un tiro desde media distancia. No tuvo tiempo de nada.

En el final, a River se le cayó la estantería. Chumacero tuvo frialdad para definir. Casco y Mammana pasaron de largo y el rubio ajustició a Barovero, en la única pelota que no pudo sacar en 90 minutos.

Qué lástima…