Mala mía

Hernán Castillo analiza porqué River retrocedió en una semana. Del Superclásico que mereció ganar al espanto en Santa Fe.


Esta columna será absolutamente autoreferencial: La semana pasada dije que Gallardo evidentemente había encontrado el camino otra vez. Mala mía. O por lo menos no lo demostró esta semana. Es más, el equipo anda como en un electrocardiograma, subiendo y bajando al compás de su pulso. Un partido bueno, uno más o menos, uno malo, uno bueno y así.

Pero hoy hasta parece haber retrocedido respecto del semestre pasado (que fue muy flojo), porque en esos momentos faltaba sólo el volante por izquierda y el Barovero, Mercado, Maidana, Balanta, Vangioni; Sanchez, Kranevitter, Ponzio, ….; Mora y Alario… salía casi de memoria. ¿Porque digo que retrocedió? Porque Barovero, Mercado, Maidana….. Vangioni; ………………… Ponzio………………………; Mora y Alario es lo que me sale, seguro (y a Ponzio lo pongo entre comillas porque no se sabe si es central o volante, un desperdicio).

¿Qué le falta a River? No se ha podido armar una defensa sólida, que era marca registrada. Parece mentira pero la salida de Ramiro Funes Mori todavía duele, ya que Balanta y Mammana han tenido altas y bajas permanentemente en rendimiento y en lesiones y ninguno se hizo dueño. En el medio, Ponzio de volante central para mí es una fija, pero el moverlo ha sido constante. Y entonces no es ni volante ni defensor, aunque defensor no es seguro. Y los otros volantes son una incógnita. Domingo, Arzura, Nacho Fernández y Alonso deben quedar exentos de esta historia porque recién llegaron. Pero Bertolo, Viudez, Mayada, Pity Martínez, Driussi, Casco y Lucho González han deambulado en los puestos del medio (menos Casco) por un lado y el otro. Y ninguno se afianzó. Saco a Pisculichi de este lío por la seguidilla de lesiones que lo han dejado al margen varias veces.

En todo lo que pasó hice referencia varias veces al tema de las lesiones. Es otra cosa que hay que revisar, ver y hasta explicar. Lo mismo que el pésimo estado del campo de juego del Monumental que hizo, por ejemplo, que el otro día ante el San Pablo el arquero brasileño se tuviera que hacer un gol en contra para tener una chance de gol porque si no ni nos acercábamos al arco.

Así no. Mala mía. Me creí el amague del partido ante Boca. Es que evidentemente este equipo en las complicadas saca pecho. Pero le falta. Y mucho.