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Tras el éxito contra Independiente, Hernán Castillo confía en River y lo analiza en esta editorial previa al Superclásico contra Boca.

River va. Siempre va. Se va reencontrando además, y eso ilusiona. Buen triunfo en Trujillanos, buen triunfo ante Independiente. Para estar bien en la Copa, para seguir con chances en el torneo. Seguramente en algún momento del corto semestre Marcelo Gallardo deberá elegir porque es difícil seguir con lo mejor en ambos frentes. Ya está rotando bastante como para equilibrar fuerzas. Lo importante es que sigue en carrera después de un flojo comienzo en el campeonato. Y es importante porque además de pelear hasta el final por ser campeón, solamente el segundo de cada zona también se clasifica para la Copa Libertadores 2017, por lo que estar bien arriba es importantísimo y nada puede dejarse de lado así como así.

Desde el juego, la cosa va con idas y vueltas. Está claro que River no está en el mejor momento futbolístico. Busca variantes y busca juego. Busca equilibrio y busca no tentarse sólo con la Copa. Barovero, Mercado, Maidana, Vangioni, Ponzio, Mora y Alario parecen no tener variantes. Sus salidas recienten el juego del equipo. Mammana-Balanta son el otro de la defensa; Domingo-Arzura pelean por estar al lado de Ponzio; D’Alessandro-Pity-Pisculichi-Lucho-Nacho-Driussi son los que completan el mediocampo según el partido y ninguno se adueñó del puesto. Mayada y Viudez son comodines que no están en ningún puesto fijo como alternativa, pero que siempre aparecen. También están Vega y Casco. Y arriba Alonso aparece como una variante, convirtiendo ya tres goles desde que llegó.

Tiene alternativas Gallardo. Pero el equipo se resiente cuando se mete demasiada mano en el equipo. Hay siete jugadores que deberían salir poco y nada y Gallardo lo sabe. Las lesiones no ayudan demasiado y entonces hay que seguir y seguir. River tiene con qué. En algún momento se elegirá. Lo bueno es que River va. Siempre. Que no da respiro. Que busca. Que no se rinde. Sigue el hambre intacto. Y en eso el DT tiene muchísimo que ver. Y se nota