Por Pisculichi

Leonardo Pisculichi fue el que mejor entendió el partido para que River arrancara ganando en la Copa Libertadores. Metió un golazo de tiro libre y forzó otro para el tanto de Lucho González. El doblete de Iván Alonso completó la fiesta: 4-0 a Trujillanos.



Por Pisculichi. Ni más ni menos. El futbolista que mejor entendió cómo River debía ganar en Valera en el estreno de la Copa Libertadores.

El campeón comenzó la defensa de la corona con tres puntos que dan tranquilidad luego de dos caídas y un empate por el torneo local. En Venezuela, River se copó, pero sobre todo lo hizo su número 15, autor de un golazo de tiro libre y protagonista del 2-0 que aprovechó Lucho González y que liquidó el asunto. Antes, a River le había costado mucho.

En el primer tiempo, no jugó bien y fue un equipo largo. De entrada, padeció lo que a a esta altura ya es una costumbre: Trujillanos lo agarró mal escalonado en una contra y Barovero tuvo que salvar lo que era el gol de Cabezas.

La estrategia del local era clara. Tapar a Domingo y Lucho González para que River no tuviera salida. En el medio, además, costaba mucho hacer tres pases seguidos por el mal estado del campo de juego.

River, con la pelota parada, tenía un atajo para abrir el partido. Así llevó peligro por primera vez en la noche, con un tiro libre de Pisuclichi que hizo revolcar al arquero Díaz. Un anuncio.

Otra opción era saltear líneas con bochazos a Iván Alonso para el arribo de los volantes ofensivos, ya que por juego asociado era difícil sacar ventaja.

Gallardo dispuso del trío Viudez-Pisculichi-Driussi para moverse detrás del uruguayo, la referencia. Pero los tres jugaban aislados y no se desequilibraban en el mano a mano. Apenas Driussi tenía momentos, como en esa jugada que le quemó las manos a Díaz tras un buen centro atrás de Casco.

En el final del primer tiempo, Alonso intentó un globo, pero se quedó corto con el lanzamiento. Hubiera sido un golazo. Y un verdadero calmante para un equipo que, sin ser superado brutalmente, lejos estaba de imponer condiciones en Valera.

Urgente, River debía mandar en el partido. Y en el complemento entró más enchufado.

Se dijo: la pelota parada era una opción muy válida para romper el cerrojo. Y lo hizo Pisculichi, un artesano del tiro libre. En la puerta del área, con poca distancia entre él, la barrera y el arco, le dio al palo del arquero y la colgó del ángulo. Golazo.

Piscu -o River, que para este caso es prácticamente lo mismo- lo liquidó rápido. De otro tiro libre suyo, Díaz dio un rebote que Lucho González supo aprovechar para poner el 2-0. Asunto liquidado. Un poquito de paz.

El resto fue para ver una atajada colosal de Barovero. Para que Gallardo metiera los tres cambios, entre ellos la salida de Pisculichi, quien ya había hecho demasiado. Para el 3-0 de Iván Alonso, de cabeza, tras un centro de Mercado. Un gol que no se vio por televisión, ya que se cortó la transmisión. Sí se vio el 4-0, un zurdazo letal del uruguayo.

River, con cuatro goles en un tiempo, cerraba de gran forma una noche que en algún momento se había complicado.