Poco

Las sensaciones de Hernán Castillo tras el empate de River con Rosario Central.

Gusto a poco. Eso. Con esa sensación se quedó River. Con gusto a muy poco. Porque el equipo manejó el partido 70 minutos de los 90, pero en los últimos 20 casi que se quedó metido en su campo. Tuvo una sola contra y le dejó decididamente la pelota a Central que fue y fue hasta empatar.

La marca registrada del River de Gallardo es la presión. Molestar allá arriba, en el área contraria, es una marca de este equipo. Así se hizo “su” River. Y ayer dio la sensación de que empezó a encontrar ese toque. Apretó a Donatti y se dio el córner que derivó en el primer gol; apretó a Pinola y todo terminó en el segundo gol; apretó en la salida de un córner a favor cuando Central salía, recuperó rápido la pelota y todo terminó en gol en contra de Larrondo. Pura presión.

El tema es que de repente se quedó sin nafta ante un equipo que siempre va. Por los cambios, y por el evidente cansancio, River se metió atrás y todo se complicó. Casi que River la tiraba para adelante. La pelota volvía y volvía. Y así no aguantó más. Domingo y Arzura corrieron muchísimo, pero no dieron abasto;  Maidana y Mammana tuvieron un flojo partido y Alario y Mora casi no la agarraron más, mientras que el Pity Martínez no aparecía. Encima, cuando salió Ponzio, el equipo se quedó sin liderazgo claramente. Y así Central empató.

La bronca del empate es tal, que el gusto es poco. Estar 3 a 1 arriba te ilusiona siempre, por eso el fastidio. Desde el juego hubo un avance. Pocos equipos se pueden recuperar como lo hizo Central. El camino parece haberse retomado. Si lo de Rosario es un indicio de eso, el camino será bueno. Si sólo fue una noche… la preocupación está. Porque de los últimos 9 puntos sólo se ganó uno.