No lo supo aguantar

River ganaba 3-1 en Rosario, pero Central lo buscó hasta el final y llegó al merecido empate: 3-3. El equipo de Marcelo Gallardo quedó a seis de los punteros de la zona 1, el Canalla y San Lorenzo.

El equipo fue a jugar una final a Rosario y no lo supo aguantar. No fue inteligente, entregó la pelota y se dejó llevar por un rival que le sacó seis puntos de ventaja en la zona 1 y es líder junto a San Lorenzo.

River jugó una final anticipada en Rosario. Estuvo cerca del triunfo solo porque ganaba 3-1, desde el juego hubiera sido una exageración llevarse las tres unidades.

El partido estuvo a la altura de las expectativas. Aún cuando no desplegaron todo el potencial, nadie especuló, fue un duelo intenso.

River necesitaba los tres puntos como el agua. Fue decidido a Arroyito a traerse el premio. La idea de Gallardo fue presionar arriba, plantar bandera lejos de Marcelo Barovero y abortar la salida desde el fondo de Central. De a ratos, tenía hasta seis jugadores en campo rival para tapar todas las vías de escape.

Desde los nombres, el Muñeco sorprendió con la inclusión de Tabaré Viudez. Además quiso acomodar el fondo con Emanuel Mammana en la zaga, más Leonardo Ponzio y Nicolás Domingo en el doble pivote.

Pegó de entrada por un notable cabezazo de Lucas Alario, que le cambió la trayectoria a un corner del Pity Martínez. Pero Central acusó rápido el impacto. Herrera, que jugó por la baja de Ruben, puso el 1-1 ante la salida de Barovero.

En esa jugada se advirtió el mal de River en el torneo. Huecos en el mediocampo, defensa que achica mal, defensores que no cubren bien los espacios, zagueros que no se escalonan bien, laterales que no cierran. Un asunto de funcionamiento a corregir urgente.

Mientras tanto, los dos no jugaban bien, pero el partido no era aburrido. Al contrario. Y River, en ese afán de presionar arriba, encontró el segundo gol. Viudez se la virló a Pinola, Alario la manejó muy bien y cedió hacia a Rodrigo Mora, que también se tomó el tiempo justo para liquidar a García. 2-1.

River encontraba una diferencia que no era una sentencia en el partido ni mucho menos, pero le daba cierto aire para encarar el segundo tiempo más confiado. Precisaba ajustar algunas tuercas en la transición mediocampo-defensa y ser más lucido con la pelota de tres en cuartos hacia adelante.

Central comenzó a meter y Barovero tuvo que salvar un remate de Aguirre. River no la estaba pasando bien. A esa altura, Gallardo ya había movido el ala derecha: Mercado (mareado) y Viudez les dejaron sus lugares a Casco y Mayada. La noche parecía destinada para River.

Porque tras un corner, el rebote le cayó a Mayada, quien mandó el centro para Alario, que conectó de primera y Larrondo, con tanta mala suerte, se la llevó puesta y desorientó a García. 3-1 para el campeón de América. Una diferencia quizás exagerada de acuerdo al desarrollo. Pero en un partido de jugadas, River era más efectivo. Y eso es parte del juego.

Ya con Arzura en cancha, el equipo intentó aguantar en los últimos 25. Resignó campo y pelota. ¿No estaba Lucho González en condiciones de entrar para tener más la pelota?

Porque al fútbol se sigue jugando con ese elemento y Central lo usó mucho mejor. Por eso tuvo compensación. Larrondo se tomó revancha y puso el 3-2 de cabeza. ¿Hubo falta del delantero a Domingo?

En el medio se cortó la luz y tras seis minuntos se reanudó el juego. Inmediatamente, Casco le hizo un penal a Villagra que Vigliano no consideró falta.

River terminaba apretado, muy cerca de Barovero. De contra tuvo en Mayada a un hombre con aire y buenos recursos para estirar el marcador, algo que hubiera sido exagerado. Coudet mandó a Donatti de 9, quien le bajó la pelota a Larrondo para el 3-3 definitivo. Justo. Le pese a quien le pese. Es así.

Imagen: Nicolás Aboaf