Regreso desgarrador

Andrés D’Alessandro comenzó su segunda etapa en River con una mala noticia: estaría desgarrado.

4.624 días después, Andrés D’Alessandro volvió a jugar en el Monumental con la camiseta de River. Con la 22 en la espalda. Con la zurda intacta. Pero la derecha maltrecha. A los 10 minutos de su ingreso sintió un pinchazo en el isquiotibial. Le harán estudios el viernes, pero la sensación es que está desgarrado. Lo peor de una noche nefasta.

El Cabezón se fue campeón aquel 6 de julio de 2003, en un 1-3 ante Racing, con el plantel de Pellegrini ya consagrado. Pasaron 13 años, una enormidad. Y cuando parecía que no volvía más, ese día llegó.

El estreno fue en Córdoba, en el 2-3 con Belgrano. Pero D’Alessandro necesitaba pisar el verde césped del Liberti. Gallardo optó por guardarlo en el banco. Claro, tenía que dosificar cargas pensando en lo que viene: Rosario Central, Trujillanos, Independiente, Boca…

A los 17 minutos del segundo tiempo, el Muñeco le dio pista por el Pity Martínez. Aplauso cerrado, dandole crédito a esta segunda etapa en el club.

Con botines de un naranja furioso, al toque de su ingreso hizo amonestar a Godoy, quien lo cruzó feo. Al toque vio la amarilla Carabajal por una falta sobre el costado derecho. Por ahí y por izquierda, comenzó a conducir los ataques de un River desesperado por el triunfo. Y él también vio la amarilla por una falta en la mitad de la cancha.

Se esforzó buscando una pelota sobre la izquierda y sintió un pinchazo fuerte en el posterior derecho. Insultó al aire, pero no salió porque sino River se quedaba con nueve hombres. De lo contrario, Gallardo lo hubiera sacado. A esa altura ya había dejado la raya y se tiró adentro para lanzar y echar el resto.

Imagen: Nicolás Aboaf.