Un arranque que entusiasma

Después de un flojo primer tiempo, River fue un vendaval en el complemento, levantó el nivel y llegó a la goleada ante Quilmes: 5-1. La metieron Pity Martínez (2), Mora (2) y Alario.

Así. Como en el segundo tiempo. Un River prepotente, ofensivo, contundente. Muy superior a un rival que lo había complicado demasiado. Como arranque, entusiasma. Y puede jugar mejor.

Gallardo apostó por otro estilo de acuerdo a lo que tenía pensado en la previa. Sin Lucho González y Pisculichi se redujeron las chances de una buena distribución de la pelota. Con Bertolo y Pity Martínez buscó más verticalidad.

A los 7 minutos, el Muñeco tuvo que alterar su plan, al menos en la zona defensiva. La temprana lesión de Balanta obligó a incluir a Domingo y correr a Ponzio a la cueva.

Quilmes no se metía atrás y presionaba en la zona de gestación. River estaba incómodo. Hasta que Alario inventó un penal que Mora, en segunda instancia por un adelantamiento grosero del arquero Benítez, lo cambió por gol. Otra vez, como en los Superclásicos de verano, el equipo lograba abrir un partido a través de un penal pero sin ser consistente en el juego.

El 1-0 lo serenó. Quilmes había quedado caliente por el penal mal cobrado. River siguió atacando. Una trepada a lo Cafú de Mercado casi termina en gol del Pity Martínez. Un buen pase entrelíneas de Nacho Fernández terminó en la derecha de Alario, que la mandó arriba. Pero la historia era pareja, porque el visitante iba al frente.

Y llegó el empate. De un mal control de Ponzio, el Cervecero se coló por el medio de la defensa de River, el tiro de Rescaldani rebotó y le cayó justo a Romero, que puso el justo 1-1.

River era puro vértigo. Apuro. Sacando algunos destellos de Nacho Fernández, nadie pensaba. La pelota volvía rápido. Por eso será importante que D’Alessandro esté para jugar. Para serenar y potenciar a los demás. Posiblemente el próximo domingo, en Córdoba y ante Belgrano, el Cabezón regrese.

De pronto, como de otro partido, surgió un verdadero golazo del Pity Martínez, que parecía en otra galaxia. Recibió a 30 metros del arco y no dudó. Zurdazo letal, fuerte, esquinado. 2-1.

En el segundo tiempo, River arrancó más intenso y ordenado. Con buena circulación de pelota y movilidad. Y llegó el tercero. Varios toques, centro de Bertolo desde la derecha y aparición del Pity por el otro lado. 3-1.

Braña se hizo echar. Fue a romper a Martínez. Y ahí se terminó el partido. Porque encima Mora puso el cuarto. La mandó al rincón tras una asistencia de cabeza de Fernández.

El Monumental era una fiesta. Y llegó el quinto, de Alario, después de un centro de Bertolo y con Iván Alonso, que participó en la acción, en offside.

Muy buen arranque. Empezó con dudas, dejó buenas señales. Que siga así.

Imagen: Nicolás Aboaf