Dos golazos, un gesto reprochable

Pity Martínez metió un doblete (uno desde 30 metros), pero le pidió silencio a la gente, que en el final lo aplaudió. Fue la figura.

Cuarenta millones de pesos gastó/invirtió River en Gonzalo Martínez hace un año, cuando lo trajo de Huracán. Había empezado bien, pero una lesión paró el buen nivel. Luego, en el resto de 2015, sacando el penal que Marín le hizo en los octavos de la Libertadores, no se destacó demasiado. Más bien causó un poco de resquemor en los hinchas.

Igualmente, Gallardo confía en él. Es uno de sus jugadores fetiche. Por las lesiones de Pisculichi y Bertolo, Martínez tuvo una chance como titular. Y no la desaprovechó. Venía jugando mal, pero clavó un golazo para destrabar una historia complicada.

Apenas la pelota se metió en el arco de Quilmes, el ex Huracán se llevó el dedo índice sobre sus labios. El gesto era claro: le pedía silencio a esa gente que aún no se enamoró de su juego. Inmediatamente, Vangioni fue a abrazarlo y él se llevó el pulgar hacia la boca, en clara dedicatoria a su hija Pilar. Pero lo anterior ya estaba hecho. Como alguna vez hizo Hernán Díaz con Mandiyú o Silvani frente a Deportivo Español.

Pero no era lo único de la tarde noche. En el comienzo del segundo tiempo le puso la frutilla a una buena jugada colectiva. Con festejo sólo dedicado al bebé. Y al toque hizo echar a Braña, que en una contra lo colgó de una patada.

¿Lo habrá motivado la llegada de D’Alessandro, el que le respetó la 10? Lo cierto es que entre un par de golazos y un festejo polémico, el Pity volvió a entrar en la consideración grande. Y se fue envuelto en aplausos cuando lo reemplazó Iván Alonso.