Clásico papelonero: River es Feliz por un rato

En Mar del Plata, River le ganó a Boca 1-0 con un gol de penal de Leonardo Pisculichi. En un partido picante (expulsados Maidana; Silva, Peruzzi y Cata Díaz en el rival), el equipo de Gallardo no redondeó una buena actuación.

River, por un rato, es Feliz. En Mar del Plata le ganó a Boca, pero no le sobró nada. Gallardo no se fue contento, sí tranquilo por el resultado, inquieto por la prestación de sus hombres, más allá de algunas actuaciones individuales muy buenas, como las de Piscu, Nacho Fernández y Balanta.

Nunca un Superclásico es amistoso. Quedó demostrado en Mar del Plata. Hubo más pelea que juego, una postal de lo que fue el año pasado. La cosa quedó picante tras la noche del gas pimienta en la Copa Libertadores. Como espectáculo deportivo fue un papelón.

Boca comenzó nervioso y violento. Tanto, que a los 10 minutos Jonathan Silva le entró feo a Gabriel Mercado y Loustau, sin dudar, acertó en mostrarle la roja directa.

Así fue todo el primer tiempo. Cortes, interrupciones, 22 faltas entre los dos equipos y seis amonestados además del expulsado. No iba a bajar la espuma en el complemento.

En el arranque, Barovero estuvo notable luego de una carambola en Maidana que casi termina en gol de Boca. A River le costaba hallarse en el partido más allá de la superioridad numérica.

El plan de Gallardo fue: enganches arrancando en las bandas (Pisculichi a la derecha, Fernández a la izquierda), Ponzio-Lucho doble pivote más Mora-Alario arriba.

Tevez le dio una mano al Millonario. Insólitamente estiró el brazo tras un tiro libre de Mora. Penal. Otro acierto de Loustau en colaboración con el asistente Paletta. Piscu lo cambió por gol. La pelota a un lado, Orion al otro.

El zurdo fue el mejor de River. De 8 falso o suelto detrás de Cubas, que en el epílogo del primer tiempo debió irse expulsado por una artera entrada contra Lucho González, abrió caminos, estuvo picante, muy cerca de su mejor versión.

Lo mismo ocurrió en ese tramo con Nacho Fernández. Suelto, corrió mucho, pero sobre todo lo hizo bien, con dinámica y toques interesantes.

La mancha de River siguió siendo el retroceso. Boca lo agarró mal parado un par de veces, como cuando Pablo Pérez le puso un pase filoso a Tevez y Maidana tuvo que amortiguar el derechazo que tenía destino de red. Más tarde se acomodó mejor con un cambio táctico que resultó fundamental.

Gallardo hizo un retoque en el entretiempo: como Boca no movía el doble 9 y complicaba a la defensa de River, Ponzio se metió adentro, entre los centrales. De algún modo se solucionó el problema.

Hasta que aparecieron los achaques. Vangioni, tocado, salió. También Lucho González, que fundió cuando estaba siendo importante por la distribución de la pelota en el mediocampo. Adentro Pity Martínez y Domingo, éste para reforzar la contención. Ingresó de buena forma. Más tarde ingresó Viudez por Pisculichi. Le costó meterse en el partido. Como al Pity, que no terminó una bien.

Con uno más, igualmente, River no logró una amplia superioridad desde el juego. Boca se quedó con nueve porque Peruzzi le fue mal al Pity. El partido, cuando aún le quedaban 20 minutos por jugarse, estaba roto.

Sin embargo, River no pudo concretar una goleada o estirar considerablemente la diferencia en el marcador. ¿No pudo o no supo? Se vio que le costó horrores generar juego, estuvo errático en los últimos 30 metros, entrar en pared, ser ancho para ser profundo.

En el final, el papelón. Maidana se cruzó con Tevez y Chávez. Loustau echó al 2 de River como antes hizo con el Cata Díaz por protestar. Hubo tumultos y más nervios. Ah, el sábado que viene juegan en Mendoza.

Pero ganar un Superclásico siempre se goza.

Imagen: Nicolás Aboaf.