Se fue

Casi 900 minutos sin un gol es una cifra que no soportaría ningún delantero. Sólo porque el hombre en cuestión es Javier Saviola, el dato pasó desapercibido. Pero el Conejito se plantó y se fue de River.


Se percibía su cara de derrota cada vez que no le tocaba mirar los 90 minutos desde el banco. Quizás fue la cara de Japón, en la final ante Barcelona, la menos disimulable. Javier Pedro Saviola masticó bronca durante todas las vacaciones y resolvió que es momento de irse del club. Es su segunda salida, igual de traumática, pero esta vez con menos luces que la primera.

Está claro que el lamento responde a su idolatría, al pasado y a la figura que supo ser. Pero el frío número es incuestionable. 900 minutos sin convertir, cero goles desde su regreso y un par de fallos imperdonables justifican cualquier decisión del entrenador.

¿Qatar? Es una posibilidad. Lo cierto es que ya informó que se irá y había aclarado que no se va a retirar y que no vestiría otra camiseta argentina que no sea la de La Banda.