Durísimo

Fuerte editorial de Hernán Castillo, preocupado por el presente después de la eliminación en la Copa Sudamericana. ¿Qué le pasa a Gallardo?

Arranco por decir que Barovero, Mercado, Maidana, Vangioni, Sánchez, Kraneviter, Ponzio, Pisculichi, Mora e incluyo a Alario porque apareció en las finales, le dieron a River un lugar en el mundo que necesitaba tener. Que debía tener. Lo devolvieron junto a Gallardo al lugar de elite merecido porque aquello que pasó en 2011 es lo raro y lo imposible. Todas las felicitaciones todas para ellos. Por lo logrado. Y las gracias también, aunque para eso se les paga, claro, a Funes Mori, Pezzella, Rojas, Cavenaghi, Teo, etc. A todos: gracias.

Sigo con lo de ahora. Con lo actual. Con este pésimo semestre. Se hizo una pretemporada apuntando solamente a las finales de la Libertadores. Y estábamos todos de acuerdo. Lógico. Y se ganó. Y se festejó. Y se disfrutó. Pero esto es demasiado. Y desde la Suruga Bank para acá se jugaron 19 partidos, se ganaron 6, se empataron 3 y se perdieron 10 con un 36,5% de efectividad.

Sigo diciendo que si, como yo, muchos pensábamos en Japón, Japón y más Japón, nosotros podemos caer en eso. Los dirigentes, el cuerpo técnico y los jugadores no. No, no y no. Para algunos ahora se podrá pensar más seriamente y sin apuros en el Mundial de Clubes. Para mí desde lo anímico lo de esta semifinal de Sudamericana perdida puede ser letal. ¿Por qué? Con el respeto que me merece Huracán, que evidentemente le tomó el punto a River porque le ganó la final de la Supercopa local, lo eliminó ahora y en el torneo empataron, el Globo jugó hasta la última fecha por no descender en un impresentable torneo de 30 equipos. ¿Sí? Con un equipo que casi desciende River se quedó afuera. Por eso duele más.

Sigo. Porque River se quedó afuera en Parque Patricios de una forma insólita. Jugando con una línea de tres no lo suficientemente ensayada que sobre todo expone a todos. Como al arquero porque tiene que jugar más adelantado y no le sale y paga en los dos goles. O a Balanta, que tiene líos para jugar en línea de 4… O Mercado, que viene con la moral en alto jugando de 4 en la Selección y de repente le cambias a eso. O a Vangioni, que jugó 2 partidos en 3 meses por lesión y lo hacés hacer el carril para quemarlo en un tiempo. O a Casco, que no sé ni a quién se le ocurrió pagarlo 3 palos verdes (simil Pity Martínez) y no hace pie en su puesto y también pasa a hacer el carril y del otro lado al que venía jugando. O a Sánchez, que en el lugar en el que nunca rindió en River es cuando se lo sacó de la raya derecha y volvió a pasar. O a Kranevitter, que después de irse con la selección alguien le permitió irse a Europa a sacarse el pasaporte europeo. Demasiado.

Gallardo también se equivoca. Y nada lo hace disimular. Porque la arremetida final fue eso, una arremetida. Que se fue apagando también porque no tuvo sustento más que el atisbo de vergüenza lógico de un plantel que supo ser ganador. No es excusa ni el tiempo adicionado, ni la expulsión de Sánchez ni nada. River quedó afuera con un equipo muy menor y que, repito, en la última fecha tuvo que casi pactar un empate con Belgrano para no correr peligro de descenso.

Final. Ahora vendrá el tiempo de pensar solamente en el Mundial de Clubes. Hay que ganar sí o sí la semifinal. ¿Barcelona? Prefiero ni pensar. Messi, Iniesta, Neymar y Suárez no se comparan con Montenegro, Espinoza, Wanchope y Toranzo. Y lo digo todo con mucho respeto y sin ironías.