Despedida y derrota

River se fue del torneo con la tónica del segundo semestre: con suplentes, cayó 2-0 ante Newell’s, en el Monumental.

¿Cómo no iba a perder el último partido si así fue el segundo semestre de River en el ámbito doméstico? ¿Cómo no iba caer en su casa, donde hasta hace poco era invencible, si no sumaba tres puntos desde el 3-1 frente a Colón antes de ganar la Libertadores?

River se fue del torneo con una lógica dentro de este contexto: perdiendo con Newell’s, de campaña irregular y con un equipo plagado de pibes y debutantes. En ese contexto, lo mejor fue la actuación de Vega y el regreso de Leonel Vangioni.

Calor. Imprecisión. Un once inédito. Semejante combo provocó que la última presentación en el torneo no fuera la mejor. Combo letal.

A River se le terminó la historia en el campeonato de 30 equipos, un certamen que fue tedioso a partir del 13 de septiembre, cuando perdió con Boca y se alejó de la lucha grande por el título.

Pero tenía que cumplir con el calendario y ante su gente. Newell’s fue el último escollo y, lo dicho, el campeón de América, un poco forzado y por otro lado por convicción, apostó a una formación de emergencia para irse con una alegría.

En el primer tiempo, la Lepra fue más. Llegó tres veces con claridad ante Chiarini. Primero un fierrazo de Tevez desde afuera fue despejado por el cordobés. Una entrada de Denis Rodríguez por derecha pasó cerca. Y Maxi Rodríguez, luego de tirar una pared con Boyé adentro del área, no pudo pegarle bien para poner el 1-0.

¿Y River? Poquito. Sólo una llegada: la de Mayada, quien llegó exigido ante Unsain, que despejó el tiro del uruguayo tras una buena jugada colectiva. Luego no generó más.

Solari iba sin éxito. Mora estaba en otra. Saviola tenía buenas intenciones, pero el arco le quedaba lejos. Y Viudez, llamado a ser la manija, alternaba buenas y malas.

En el complemento arrancó más activo, parado en campo rival. Ya sin Saviola y Arellano, con Palacios y Casquete. Mora definió mal en una entrada franca por el medio del área. Al toque, Vangioni mandó el centro atrás y Palacios, desde el punto del penal, casi pone el 1-0, pero pasó cerca. Y después a Casquete se lo sacaron en la boca del arco.

River ya había cambiado la cara, restaba ser eficaz. Pero como en este torneo, además haber bajado el rendimiento en la segunda parte también está salado, Newell’s le hizo pagar muy caro un error.

Mammana arriesgó de más, Denis González se la robó, esquivó a Chiarini y la puso hacia atrás para su primo, Maxi, que puso el 1-0 con un derechazo.

Con la desventaja, River se pinchó definitivamente. Tanto, que Newell’s, cuando se lo propuso, metió el segundo, por una obra de arte de Scocco, que le rompió el arco a Chiarini con una volea impresionante.

Listo, se terminó este insoportable campeonato. Ahora a dar vuelta la historia con Huracán, aprovechar las semanas para refrescar la mente, las piernas y, sobre todo, recuperar el juego.

Igualmente, lo peligroso, juegue quien juegue, es acostumbrarse a perder

Imagen: Nicolás Aboaf