¿Cómo lo levanta?

En la semifinal de ida de la Sudamericana, River perdió 1-0 con Huracán. Otra vez jugó mal e hipotecó su futuro en el certamen internacional. La revancha será el 26, en Parque Patricios.

¿Qué te pasa River? ¿Dónde quedó ese espíritu ganador, ese equipo que parecía invencible, el que ante la falta de fútbol la suplía con garra y corazón? ¿El estrés lo está derrotando como analizó Barovero? ¿Por qué los refuerzos aún no marcan la diferencia?

Hoy no hay nada. Y preocupa pensando en la revancha con Huracán dentro de tres semanas y, obviamente, mirando el Mundial de Clubes.

Tuvo una mala noche en la primera semifinal de la Sudamericana ante un rival que no se salvó del descenso en el torneo argentino. Huracán, con un plan ejecutado a la perfección, se llevó el primer chico.

Sin Lucho González y Pisculichi desde el arranque, Gallardo apostó por un equipo más vertical. Sánchez a la derecha, Driussi suelto, Pity Martínez a la izquierda. Doble 9 con Mora y Alario. No funcionó nada.

El juego no fluyó. El equipo salteó líneas y le costó un Perú generar ocasiones claras de gol, algo que sí logró Huracán en el arranque. Al minuto, Abila se comió uno increíble delante de las narices de Barovero.

Con un planteo prolijo y ordenado, el Globo impuso condiciones. River, sin presión ni pequeñas sociedades, estaba descolorido. Y encima hoy no cuenta con una pizca de suerte.

Es cierto que Casco cerró mal y para adentro, lo que no recomiendan los libros del fútbol, pero el rebote en Espinoza, que en otro momento se hubiera ido afuera, superó a Barovero, quien a mitad de camino no pudo hacer nada para evitar el 0-1.

La desventaja no activó a River, aunque logró meter la pelota en el área rival. Sin juego, la pelota parada pasó a ser una vía de escape para empatar. Dos cabezazos forzados de Mora y uno de Alario que se fue arriba del travesaño fue lo único que generó el cuadro de Gallardo en el primer tiempo.

Pero seguía confundido y Huracán mandaba en el desarrollo y estaba más cerca del 2-0 que el Millonario del empate. Así se fueron al entretiempo.

Lo dicho: River estaba falto de conducción y precisaba bajar un cambio. Las mil revoluciones improductivas del Pity Martínez y Driussi duraron 45 minutos. Adentro Viudez y Lucho González.

Con el ex Huracán insinuó una mejoría. Lucho agarró la manija, pero no podía crear muchos circuitos. Mora y Alario chocaban mucho y Sánchez no estaba en su mejor versión. Y el Muñeco agotó los cambios con el ingreso de Saviola por Mora.

Recién a los 65 minutos logró poner a un jugador de frente al arco Quemero. Casco trepó bien al espacio, pero su remate se fue a cualquier lado.

River estaba tan perdido que quedó desarmado y Espinoza, por apurado, se perdió el 2-0. En la jugada siguiente, la buena asociación entre Lucho González y Sánchez, que metió el centro hacia atrás, halló un mal cierre de Saviola, quien la mandó arriba.

Huracán estaba cada vez más atrás y ahí River, de arremetida, casi empata. Mancinelli se la tocó justo a Mercado y Casco optó por el toque hacia adentro en lugar de pegarle al primer palo tras una buena asistencia en cortada de González.

En el final, casi en la última jugada, Abila le dio vida al Millonario. La pinchó por encima de Barovero, pero la pelota pegó en el travesaño. El gol hubiera liquidado la serie.

¿Está muerto River? No. Vienen tres semanas fundamentales para encarar la revancha. Este equipo ya sabe levantar series adversas, como en la Libertadores ante Cruzeiro. Claro, era otro River.

Imagen: Nicolás Aboaf