Lucas y diez más

Lucas Alario regresó a un mes de su lesión y no sólo lució recuperado sino que además metió el gol del triunfo. Con poco fue el mejor de River. Lógico, ganó el partido contra Vélez.

Si en junio, cuando firmó con River, alguien sentenciaba que Alario sería un jugador intocable en este equipo se hubiera pensado que esa persona tenía que ir al psicólogo urgente. Pero esto es fútbol y las sentencias son relativas. Deben hablar los hechos.

En la Libertadores ya había demostrado su calidad, metiendo goles ante Guaraní en la semi y con Tigres en la final. Por eso quedó con un puesto caliente en River como el de centrodelantero.

El 30 de septiembre se luxó el hombro derecho y pudo zafar de la operación. Con los kinesiólogos y mucha paciencia volvió en Liniers y se destacó una vez más.

Oportunista, aprovechó un error de Aguerre y puso el 1-0. En el final tuvo otra chance, pero no llegó a tocarla.

En 35 minutos (entró por Bertolo), además, no aparentó temor al choque, fue al roce con los centrales Amor y Gianetti. En definitiva, fue la gran noticia en la noche de Vélez. No es poco teniendo en cuenta lo que se viene.

Imagen: Nicolás Aboaf