Alario y punto

River otra vez no jugó bien, pero por un gol de Lucas, que volvió a un mes de su lesión en el hombro, le ganó 1-0 a Vélez en Liniers.

Si Gallardo fue a la cancha de Vélez a encontrar buenas respuestas colectivas e individuales, se habrá ido con más preocupaciones que certezas de cara a la semifinal de la Copa Sudamericana ante Huracán.

River dio otra prestación pobre. El bajón es pronunciado. Son pocos los que hoy están jugando acorde a lo que la situación requiere. Mucho dice que el mejor en Liniers haya sido Chiarini. Y que a la larga lo salvó el ingreso de un jugador que hoy es intocable.

El Millonario ganó por la aparición de Alario, oportunista para terminar una jugada con la contundencia que minutos antes no había tenido Saviola. Porque el triunfo no debe tapar el bosque.

En el primer tiempo, a River le costó una enormidad generar juego. Y eso que Gallardo juntó a Lucho González arrancando cerca de Ponzio más el Pity Martínez, Viudez y Bertolo para conectar con Saviola.

Vélez lució más animado y llegó más y claro frente a las narices de Chiarini. Un tiro rasante de Cufré no pudo ser desviado por ningún compañero. Amor metió un cabezazo hacia abajo que contó con una gran respuesta del ex Instituto a puro reflejo. Y una entrada franca de Asad casi desemboca en gol.

El campeón de América apenas una contra en la que Saviola tardó en definir y, cuando lo hizo, su puntazo fue despejado por Aguerre. Poco.

Ponzio metía muchos pelotazos. Lucho no la tocaba demasiado. Bertolo no ganaba un mano a mano. Al Pity, volcado a la derecha, le quedaba la cancha al revés. No fluía el juego interno y no se generaban pequeñas sociedades en los costados. Apenas algunos destellos de Viudez y punto.

En el complemento, River arrancó dormido y desconcentrado, errando pases fáciles, errándole a la cancha directamente, como pasó con Casco en una entrega sencilla hacia atrás. Pero al toque fue el mismo Milton quien estrelló un zurdazo en el palo derecho.

Para tener más presencia arriba y que Saviola no quede tan solo, Gallardo metió a Alario. Igual, el equipo no conectaba ni ponía a los delanteros en situación de gol, algo que sí hizo el Fortín con Toledo, quien se encontró con un excelente achique de Chiarini. En el rebote, Damián Pérez la tiró arriba.

Pero increíble fue lo que pasó después. River tuvo una contra inmejorable, el Pity Martínez cedió para Saviola, quien con el arco a disposición llegó mal pisado y la pelota dio en el palo.

Parecía que River no iba a poder. Pudo. Por Alario. Y punto.

Imagen: Nicolás Aboaf