Noche descontrolada en Avellaneda

River jugó muy mal y perdió el clásico ante Independiente por 3 a 0. Mal arbitraje de Pitana, que echó a Pisculichi y no le cobró un penal a Driussi.

La actuación de River en Avellaneda fue caótica y descontrolada. Perdió bien. Sin atenuantes. Porque defendió mal, atacó peor, Casco hizo un penal imprudente y a Pisculichi se le fue la pierna. La derrota está bien.

Lo que dejó preocupado a Gallardo es la pálida imagen mostrada, una prestación colectiva que lejos está de sus expectativas. Porque aunque haya plantado un mix ante Independiente, el once era competitivo. Y eso que el DT reconoció sus errores en la estrategia del clásico, en lo que fue la derrota más dura de su ciclo.

River arrancó, desde los nombres, con un equipo ofensivo. Pero no tuvo ni tiempo de meterse en el partido. Arrancó dormido y a los dos minutos ya estaba abajo en el marcador. El centro de Méndez cayó como un puñal en el área chica y Tagliafico anticipó a Maidana, que hacía tiempo no jugaba tan mal como esta noche.

En un partido cortado y con muchas faltas, sobre todo en el primer tiempo, un tiro libre de Pisculichi encontró una gran atajada del Ruso Rodríguez. Ahí pareció que el campeón de América lo había emparejado con un par de buenos encuentros, aunque sin profundidad.

Encima, lo que no se podía arreglar por juego colectivo, tampoco lo conseguían los arrestos individuales, que se excedían. Así pasó un par de veces con Bertolo y Pity Martínez, que abusaron de “la” jugada cuando tenían opción de pase para un compañero mejor ubicado.

Independiente abortó esa intención. La presunta remontada de River fue un espejismo. Sólido en el fondo, el local además apretaba la salida desde abajo y obligaba a sacar la pelota desde abajo con pelotazos.

Para peor, Casco se pasó de imprudente. Le fue con ímpetu a Benítez y Pitana cobró penal. Barovero le adivinó la intención a Diego Rodríguez, pero más allá del toque de balón del 1 Millonario, no pudo impedir el 2-0.

La confusión era contagiosa. Tanto, que de una pérdida de Saviola en la mitad de la cancha y un mal rechazo de Maidana, Vera asi mete el tercero, pero le tiró al cuerpo de Barovero.

El descontrol iba a subir con la roja de Pisculichi por un planchazo contra el Maricano Ortíz. ¿Cuánto habrá pesado en Pitana aquella patada similar de Tevez a Ham, quien terminó fracturado? Lo cierto es que Piscu fue fuerte y la expulsión fue lógica.

Con diez hombres, el panorama era negro. ¿Cómo River iba a remontar dos goles ante un rival que estaba bien plantado?

Gallardo rearmó el equipo con Sánchez y Mora por Bertolo y Saviola. En el arranque del segundo tiempo no le cobraron un penal por falta de Rodríguez a Driussi y estuvo cerca el descuento por un cabezazo de Mora. Duró un rato la buena intención y un leve dominio.

Pero era todo de Independiente. Hasta Pellegrino se dio el lujo de poner a Mancuello, quien hacía un par de meses que no jugaba por una lesión. Y Lucero cerró la goleada con otro contragolpe letal, con River desarmado y sin demasiadas ideas.

La caída estuvo bien. ¿Habrá revancha en la Sudamericana?

Imagen: Nicolás Aboaf