Lógica victoria en Chaco

Apretado en el resultado pero superior en el juego, River venció 1-0 a Crucero del Norte. El gol lo marcó el Pity Martínez.

En Chaco se dio la lógica. River le ganó a Crucero del Norte. No lo acribilló a goles ni fue un baile. Pero el equipo, con once cambios, aprobó el examen y triunfó sin sobresaltos.

Lo mejor, en el plano individual, fue el golazo del Pity Martínez, la prestancia de Mammana, los destellos de Viudez y las ganas de Saviola de meter un gol.

El éxito, por otra parte, suma en el ánimo pensando en la revancha por la Sudamericana con la Liga de Quito. River define el próximo miércoles su pasaje a los cuartos de final.

Si bien dominó en el primer tiempo, apenas generó una sola situación de gol: un toque de Saviola encontró a Viudez, quien encaró en velocidad y su derechazo fue atajado por Martínez. Fue lo único que generó el equipo. Poco ante el peor equipo del torneo.

Lo único rescatable fue la sobriedad de Mammana y la conducción de Viudez, no siempre acertada, pero con entusiasmo para habilitar y gambetear. En una jugada, entró gateando al área y casi se mete debajo del arco misionero.

Crucero, con poco, complicó. Tuvo sus chances de gol a través de los defensores. Una trepada de Pérez casi termina en el ángulo de Chiarini y un cabezazo de Tomassini provocó la reacción del arquero que reemplazó al intocable Barovero.

Había que traducir en la red la superioridad. Y en el arranque del segundo tiempo se abrió el partido. El Pity Martínez recibió un buen pase de Driussi, rompió el achique de la defensa de los de Rambert y la cruzó de derecha ante la salida de Ramírez. Todo Crucero quedó protestando una falta de Ponzio en el arranque de la jugada.

Con la ventaja, River se soltó más y creció en el juego, sumado a la apatía del Colectivero. El equipo quería estirar la diferencia y ayudar a Saviola a meter su primer gol tras la vuelta. Lo tuvo dos veces el Conejo: primero el puntazo fue bien achicado por Ramírez y luego un zurdazo se fue arriba del travesaño.

Fue el partido que más cerca estuvo de convertir, sobre todo porque sus compañeros lo alimentaron como antes no había pasado. No es que le sobraron chances, pero lo rodearon mejor y él se contagió en el circuito varias veces, como cuando habilitó a Mayada y el uruguayo estuvo cerca del 2-0.

Gallardo movió el banco, le dio minutos a Mora, Bertolo y Pisculichi, a quien le sacaron un gol en la línea del arco. Lo mismo pasó con Solari en el final.

Con un poco más de eficacia, River hubiera goleado en Chaco.

Imagen: Prensa River