Dos caras, un empate y a pensar en la Copa

Gallardo quiere volver a las bases y el equipo lo entendió a medias. Mal primer tiempo, repuntó en el segundo y llegó al 1-1 con Lanús. Ahora, a ganarle a Liga de Quito.

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En esta idea de volver a las bases, con algunos cambios tácticos y de nombres, la prestación no fue la mejor. River jugó un mal primer tiempo, levantó en el segundo y llegó al empate. El 1-1 con Lanús arrojó algunas conclusiones para que Gallardo forme el equipo que va a jugar con Liga de Quito el próximo miércoles pensando en el objetivo de la Sudamericana.

En los primeros 45 minutos, River fue un manojo de imprecisiones. Tuvo buenas triangulaciones en zonas improductivas, le faltó profundidad y abusó del pelotazo. Y casi no llegó al arco rival. Recién en el final pudo llevar peligro por un cabezazo de Mercado a la salida de un corner y una doble tapada de Monetti a los remates de Viudez y Pisculichi.

Corrió más que la pelota por esa intención -lo más difícil en el fútbol- de mezclar precisión con velocidad.

En el fondo otra vez, como ante Boca, lució mal escalonado. Una muestra fue la primera jugada de peligro. Un pelotazo de 70 metros de Braghieri encontró mano a mano a Almirón con Balanta, pero Barovero salvó el violento zurdazo. Al rato, el 1 falló, dejó corto un rechazo y Valdez Chamorro la tiró arriba del travesaño desde el punto del penal.

El golazo de Aguirre fue de otro partido. Nació de una pérdida de Viudez, una fuerte falta de Balanta y un tiro ejecutado con violencia y justeza, seco, al ángulo de Barovero, casi imposible de atajar.

River necesitaba jugar mejor en el segundo tiempo. Con la levantada de Kranevitter, amo y señor, hubo un contagio y la presión causó efecto. Aumente, el línea 2, vio un offside inexistente de Viudez, quien habilitaba a Bertolo para definir con el arco a disposición y poner el empate.

Gallardo intentó con otro punta, Mora, en lugar de un deslucido Viudez. Y agregó al Pity Martínez para desequilibrar lo que no pudo Bertolo. Al toque iba a encontrar la alegría.

Un quirúrgico centro de Pisculichi encontró al uruguayo solo en el área, quien sólo la tuvo que empujar para decretar el 1-1. Grito versión 2014.

Envelentonado, fue a buscar el triunfo. Lanús terminó colgado del travesaño, postura que asumió en el segundo tiempo. Por primera vez después de la Libertadores, esta vez no aparentó ser un equipo fundido físicamente. Igualmente, no alcanzó para ganar. Que el triunfo llegue el miércoles.

Imagen: Nicolás Aboaf