Japón

El análisis de Hernán Castillo tras la derrota en el Superclásico. La mente en otro lado y cómo se rearma el campeón de América.

La imagen que me queda del Superclásico es esa que a los 35 minutos del segundo tiempo mostró a todo el estadio cantando “de la mano de Muñeco vamos a Japón”. ¿Por qué? Porque básicamente ese es el mensaje que se vivió ayer en el Monumental. Y si la gente está en otra, ¿porqué pretender que el equipo no? Tengo la respuesta a esa pregunta. Porque ellos son profesionales y deben volver a ser para pensar en serio en Japón.

River fue buen juego de la mano de Gallardo pero un buen juego que llegaba después de mucho vértigo. Ida y vuelta. Presión constante. No darle respiro al rival. Apretar allá arriba, en el área contraria, era una marca registrada y venía desde el fondo de la defensa. Y eso se perdió. Y eso se debe recuperar. Hoy este River no está en la misma sintonía en la que logró la Copa Sudamericana,  la Recopa y la Libertadores. Eso está claro.

Con Mercado, Maidana, Funes Mori y Vangioni, River apretaba desde la defensa hacia el arco de enfrente. Se paraba bien lejos de Barovero y apostaba al mano a mano. Hoy, apostar a eso es un suicidio futbolístico. Y el gol de Lodeiro en el Superclásico es una muestra gratis de eso. River no puede hacer lo mismo con Mercado, Mammana, Balanta y Casco. Si lo intenta, le pasa lo de ayer.

Apuntando al Mundial de Clubes se jugará la Copa Sudamericana. El mamarracho del torneo argentino tiene que servir para foguear a los que vienen de abajo. Con este sistema de 30 equipos y promedios River tiene asegurado no repetir viejos errores y el orden local debe servir de banco de pruebas en este final de torneo. El que está a la altura sigue, el que no…

A su vez,  la Sudamericana tiene que ser la puesta a punto al Mundial de Clubes. Para ir a pie firme. Para que Maidana y Vangioni se acomoden junto a Mercado y así se elija al segundo marcador central: Balanta o Mammana para volver a tener una defensa que pueda ser la base de la ofensiva. Así, Japón no quedará tan lejos.