Quedó lejos

River ganaba con un golazo de Lucho González, pero se quedó y Estudiantes lo aprovechó para dar vuelta la historia: 1-2 en La Plata. El equipo de Gallardo está a 9 unidades de la punta con un partido menos.

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Ganaba por un soberano golazo de Lucho González. Estaba cerca del segundo y casi lo mete, aunque al Pity Martínez le quedó arriba la pelota después de una gran maniobra de Alario y el 2-0, en el comienzo del segundo tiempo, no pudo ser. Esa jugada pudo haber sido el quiebre de lo que pasó en La Plata.

Lo que vino después fue todo en contra. River no aquiniló a su rival, le dio vida y éste lo aprovechó. Un zurdazo de Cerutti al ángulo de Barovero y un derechazo de Sebastián Domínguez luego de un centro desde la derecha le dieron la alegría a los de Milito. Y los de Gallardo se fueron preocupados.

El rendimiento fue irregular. El Muñeco quiere reinventar al campeón de América y por eso en el Unico juntó a muchos buenos de arranque. Pity Martínez y Driussi por las bandas, Lucho González cerca de Kranevitter, Viudez flotando a espaldas de Alario.

De a ratos se percibió la intención del equipo de llegar tocando con rapidez al arco rival, jugando de primera y desplegando a la tropa ofensiva. No siempre estuvo lucido y no lo tradujo en ocasiones de peligro.

En el desarrollo, parejo y sin llegadas claras, River se encontró en ventaja por un gol de otro partido. Kranevitter se la puso justa a Lucho y el 27 no sólo la bajó con clase sino que además clavó un zurdazo en el ángulo de Hilario Navarro.

En el segundo tiempo parecía que River iba a sacar jugo del envión anímico por el 1-0. Lo dicho: forzado, el Pity Martínez se perdió sólo el 2-0 debajo del arco.

Esa jugada le dio vida al Pincha después de 10 minutos de un River que manejaba el trámite a placer. Cerutti lo empató y Domínguez lo ganó ante la pasividad defensiva, sobre todo de Balanta, quien amagó entre salir y presionar y no hizo una cosa ni la otra.

En el medio, el show de Abal, quien no echó a Maidana por cortar una jugada manifiesta de gol y sí expulsó injustamente a Alario por una patada que era de amarilla.

River se quedó sin una referencia en el área. Gallardo apostó por Pisculichi y Bertolo, pero no alcanzó. Sólo un tiro de Viudez inquietó y pudo ser el empate.

A nueve de la punta con uno menos, River quedó lejos. Tras la gloria copera, llegó el momento de reinventarse. Luego de dos caídas al hilo hay mucho por trabajar para que el equipo crezca, se ilusione con las pocas chances que aún posee en el torneo y, sobre todo, llegue bien a Japón.

Imagen: Nicolás Aboaf