River jet lag

A cuatro días del regreso de Japón, al equipo le faltó chispa y juego. Por eso perdió 1-0 con San Martín de San Juan en el Monumental. Con un partido menos quedó a seis de la punta del torneo. Se puede.

Un River impotente, que de a ratos lució cansado y en otros no se le cayeron demasiadas ideas, perdió 1-0 con San Martín de San Juan en el Monumental.

Dicen los médicos que tras volver de Japón, un cuerpo necesita alrededor de 12 días en retomar su curso normal. Gallardo, a 96 horas de volver de Oriente con la Suruga bajo el brazo, puso lo mismo que ante Gamba Osaka. El único cambio fue el del Pity Martínez por Driussi. Sólo los que salieron a la cancha saben cuánto pudo haber influido el trajín por tanto viaje.

En un equipo sin muchas luces, el ex Huracán fue el que cambió el ritmo en ese primer tiempo lleno de modorra e imprecisión. Fue el que rescató a River de la modorra con un par de arranques dignos de un jugador desequilibrante en el mano a mano.

La mayoría de sus compañeros, sin embargo, estaban en modo jet lag. Recién a los 38 minutos se dio la mejor jugada colectiva. El Pity abrió para Mercado, quien logró tirar el centro para Saviola, aunque el Conejo no pudo conectar con precisión. Al ratito una acción similar se dio por el otro lado, el izquierdo: centro de Vangioni, cabezazo de Bertolo que pasó cerca. Leve repunte en el cierre del primer tiempo.

La novedad sustancial se dio en lo táctico. Con el fin de liberar a los laterales, Gallardo metió a Ponzio en la cueva como último hombre, flaqueado por Maidana y Funes Mori. Mercado y Vangioni se pararon más arriba que de costumbre. Sánchez se cerró cerca de Kranevitter. Pity Martínez y Bertolo partieron desde las bandas. Y Saviola era la referencia más próxima al arco sanjuanino.

River arrancó dormido en el complemento. Y San Martín aprovechó. Ni hablar Pumpido, el sobrino de Nery, quien ajustició a Barovero con un fierrazo ante la pasividad defensiva.

Tenía que florecer el juego o, en todo caso, el espíritu de lucha que distingue al campeón de América.

Antes de los 10 minutos, los cuyanos se quedaron con uno menos por la expulsión de Daniel González, quien acumuló dos tarjetas amarillas. Con uno más, parecía ser el momento ideal para que River arremta con todo en busca del triunfo.

Había que darlo vuelta y no era fácil, sobre todo porque los hombres de Gallardo estaban lejos de su mejor versión.

El Muñeco agregó gente ofensiva con el ingreso de Driussi por Mercado, quien había quedado sentido tras una fuerte entrada de Pumpido antes del 1-0.

El equipo se exponía demasiado atrás y Barovero tenía que salvar un mano providencial ante Gómez. El Muñeco, mientras, levantaba la apuesta con Pisculichi por un extenuado Kranevitter. Ponzio volvía al medio y con Piscu apostaba a una pelota parada salvadora.

Pero era el Pity Martínez el camino. De un desborde suyo por la derecha, Driussi erró un penal en movimiento. Y luego Ardente le descolgó del ángulo lo que hubiera sido un golazo.

No hubo caso. River perdió sin demasiados atenuantes. Clave será recuperar el juego tras la euforia por las copas logradas. En el torneo aún le quedan 11 partidos por jugar y está a seis de los líderes con uno menos. Recibe a Boca y ahí puede descontar. También es cierto que dejó puntos valiosos en casa que en el final del camino los puede lamentar demasiado (Quilmes, Unión, Temperley, esta noche).

Imagen: Nicolás Aboaf