Más copado que nunca

River logró su novena estrella internacional. En Japón, le ganó 3 a 0 a Gamba Osaka. Los goles fueron convertidos por Sánchez (de penal), Mercado y Pity Martínez. En diciembre vuelve por el Mundial de Clubes.

River está más copado que nunca. Hasta diciembre tenía cinco títulos internacionales. En menos de un año sumó cuatro más: Sudamericana, Recopa, Libertadores y ahora la Suruga Bank. Es cierto que este último es un torneo que responde más a un negocio de un banco japonés, pero es oficial y cuenta para las vitrinas. Y al millonario le sobró compromiso y seriedad para ganar.

En Japón, donde volverá en diciembre por el Mundial de Clubes, el equipo de Gallardo tuvo muchas facilidades para quitarse de encima a Gamba Osaka. Lo hizo con efectividad, contundencia y ratos de buen fútbol. Los nipones dejaron jugar, pero a la vez se encontraron con la prepotencia del campeón de América.

River comenzó jugando, presionando y metiendo como si estuviera en el Monumental. De entrada allanó el camino por un penal tonto de Ideguchi a Bertolo y que Sánchez cambió por gol. Fue arriba y al medio, fuerte, con la decisión que tiene este equipo que no se cansa de escribir su historia.

Gamba Osaka lucía pasivo. Marcaba mal, de a uno, dejaba llegar hasta la periferia del área y no tenía peso arriba. Si arribó con peligro en ese primer tiempo fue por un error de Barovero. Ahí casi encuentra el empate parcial. El 1 se pasó en un pelotazo, la pelota lo sobró, pero se recuperó y logró meter el manotazo salvador cuando Patric iba a empujar al gol.

River estaba a placer en Osaka. Y llegó el segundo. Mercado cabeceó relativamente cómodo un corner de Sánchez. Con Gallardo, este cuadro siempre encuentra respuestas en la pelota parada.

En el cierre del primer tiempo faltó precisión y un poco de suerte para estirar la ventaja. Sánchez dos veces (una hermosa volea se estrelló en el travesaño) y Driussi casi ponen el 3-0. Terminaba floreado, con lujos. Como el caño que Saviola le metió a Endo.

El interrogante para el complemento era saber cómo River superaría el cansancio por el viaje y el jet-lag. Comenzó complicado. Lins pasó a cuatro hombres y casi descuenta. Rápido, Gallardo aprovechó el reglamento flexible de la Suruga, quien permitió hasta seis cambios. Por eso, adentro Martínez, Viudez y Pisculichi por Bertolo, Ponzio y Driussi. Necesitaba refrescar el equipo.

El Pity sacudió la modorra. Libre, recibió volcado a la derecha, encaró para adentro y la colgó en el ángulo. Enorme definición para el 3-0. Ahí se terminó la historia, aunque River ya veía con la tarea cumplida.

Los 25 minutos finales le servirían a Gallardo para probar variantes tácticas. Sacó a Saviola y puso a Lucho González. Todos volantes “llegadores”, aunque no pudieron hacer demasiado.

Al equipo, más allá de los cambios, le comenzaban a pesar las piernas, aunque tenía en Barovero a un aliado de fierro para soportar los embates japoneses, quienes recién en el último tramo del partido mostraron algunas armas.

Del 10 de diciembre de 2014 al 11 de agosto de 2015: 4 festejos internacionales en 8 meses y un día. Exactamente 244. Con Gallardo como líder y un equipo que genera orgullo. El River copero, más copero que nunca, sumó otra estrella. Y va por más.