Campeón

Hernán Castillo y un sentido análisis del River de América. 

Da placer. Y se va haciendo costumbre. Escribir River campeón de… ya va saliendo otra vez. Aquél slogan de campaña de Rodolfo D’Onofrio y compañía sonaba bien, ahora suena mejor: River vuelve a ser River.

Porque a nosotros nos tiraron “con de todo”. Buscamos explicaciones por acá y por allá. Me acuerdo hacer el programa de radio con mi amigo Federico del Rio hace no tanto y abríamos los micrófonos para que los hinchas de River mostraran sus sentimientos. Y ellos casi que lloraban y mostraban su depresión, su bronca, su tristeza. Estábamos tristes. Así estábamos. Y hay que recordarlo. Siempre. Para que no vuelva a suceder. Y empiezo por ahí porque hay que aprender de todo lo que nos pasa. Tanto nos pasa que yo ya conté lo que nos pasó con mi esposa Bárbara: mi hijo Nicolás nació excatamente 9 meses y 12 días después del ascenso. Estábamos bloqueados. Todos.

Hoy es otra cosa. Hoy le sonreís hasta al que no querés. Llegás tranquilo al trabajo. ¿Si o no? Te felicitan como si vos jugarás y hasta te da vergüenza esa felicitación por más que estás orgulloso y con el pecho inflado. Y hasta sacás chapa. Solamente un gigante como River puede levantarse así y ser el campeón de América de verdad y a pleno: Sudamericana, Recopa y Libertadores todo en una misma temporada. Algo único… Como River.

Se viene Japón. El importante es el de diciembre, pero todos soñamos con seguir sumando copas para que de a poco se acaben los argumentos de cargadas insostenibles. Dicen ellos que la mancha no se borra nunca más. Es cierto. Como tantas otras cosas. Pero el tema es cómo te levantas. Si lo hacés y te llevás todo por delante, como River, o si después de abandonar por hacer trampa intencionalmente te la pasas pidiendo excusas y gastando un dineral para suplir la falta de ganar algo.

River volvió a ser River. Y ahí está el Barcelona. En la mira. Ya me imagino todo. Y se me pone la piel de gallina. Sacamos pecho. Nos inflamos y desbloqueamos. Vamos por todo. Y confiamos. De la mano de Gallardo y su gente River es gigante. Ni lo duden. GI GAN TE.