Una fiesta inolvidable

La gente de River armó una celebración que quedará en la historia.

No importa si superó o no a la salida que tuvo aquel campeón de la Libertadores de 1996. Cada recibimiento tiene lo suyo, un condimento especial que lo hace único. Y este, 19 años más tarde, fue colosal. Una fiesta inolvidable armó el hincha de River.

Pendorchos, tirantes, globos, hasta bengalas y bombas de humo que posiblemente traigan sanciones de la Conmebol cuando River juegue por la Sudamericana. También hubo fuegos artificiales que se tiraron desde las afueras del Monumental.

La lluvia que comenzó a caer en el primer tiempo hizo más épica una noche que quedará en la retina de los más de 62 mil fanáticos que atestaron un estadio imponente.

Con la consagración consumada, el plantel dio la vuelta olimpica en un micro ploteado para la ocasión que decía “River, el más grande de América”. En la Sívori alta flameaba una bandera: “Gracias, Panadero”.

Imagen: Nicolás Aboaf