Un empate que lo acerca a la gloria

River se trajo un valioso 0 a 0 ante Tigres en la primera final de la Copa Libertadores. El partido fue discreto y sin muchas emociones. La revancha será el próximo miércoles, en el Monumental.

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No fue un gran partido. River y Tigres estuvieron lejos de las expectativas. Generaron poco, aún sin tomar posturas temerarias. Por eso salió un 0 a 0 que de a ratos rozó el bodrio. Todo quedó abierto para definirse en una semana en el Monumental.

Para River, a priori, parece tener una ventaja. Fue con un plan a Monterrey y lo pudo sostener de a ratitos. Lo bancó por sus fieles guardianes como Barovero, Maidana y Kranevitter, tres puntales. Los lesionados promediando el partido también le recortaron chances: Mora y Viudez, dos cartas bravas arriba, duraron apenas 45 minutos.

River mostró su mejor cara copera cuando se plantó en su campo. Le costó con la pelota. Maidana tuvo un partido sensacional en su duelo con el francés Gignac. Barovero respondió siempre que lo llamaron. Kranevitter se duplicó en el mediocampo.

¿Cuál fue la estrategia de movida de Gallardo? Presión alta, achicar la cancha, plantar equipo corto, poner mucha gente en campo contrario para impedir la salida limpia con Pizarro y Arévalo Ríos desde la zona central con Damm y Alvarez despegando por las bandas. Eso lo logró de a tramos.

Si bien lo llevó a rienda corta, en el primer tiempo sufrió un par de veces. De un centro de Arévalo Ríos y un rebote en Vangioni, Tigres estuvo cerca de poner el 1-0. Travesaño. ¿La suerte del campeón?

Al ratito, desbordó Damm, metió el centro, cabeceó Sobis y Barovero, bien ubicado, ahogó el grito. Los mexicanos generaban riesgo por la zona de Vangioni, condicionado por una amarilla a los tres minutos de juego.

River llegó con un gran pase de Sánchez a Alario, quien intentó la gambeta hacia afuera y se encontró con Guzmán achicando el ángulo de remate.

Sin Viudez y Mora, Gallardo apostó por Bertolo y el Pity Martínez. El ex Huracán se mandó detrás de la línea de Alario y el ex Banfield arrancó por izquierda. De una buena combinación entre los dos casi le hacen penal a Nico. No se juntaron más.

Ya en el complemento, el calor era agobiante y River comenzaba a sentir el trajín. No sólo había perdido a dos hombres por lesión sino que adentro le quedaban algunos con molestias, como Ponzio, quien sería sustituido por Luis González.

Con Lucho, Gallardo apostó a la tenencia, algo que fue imposible de lograr. Y en una contra mexicana, con el equipo mal parado, casi lo paga caro. Vangioni no cerró bien para adentro el pase de Dueñas, Damm superó a Barovero, quien lo fue sacando de la cancha con su achique. El centro de uno de los futbolistas más veloces del mundo fue despejado por el Piri.

El empate sirve a River. Mucho. Con personalidad para bancar la parada, algo que este equipo viene demostrando desde que ganó la Sudamericana. Sin lucidez para inquietar a Tigres.

Terminó desilachado desde lo físico. Será clave, entonces, recuperar soldados pensando en el desquite en ese volcán que será el Monumental el próximo miércoles. Como quería Gallardo, la historia se define en casa.