Gallardo, Saviola y una cena que selló la vuelta del Conejito

Todo encaminado. La dirigencia lo quería, el jugador se moría de ganas de volver a vestir la camiseta y sólo faltaba la reunión con el DT: Saviola-Gallardo y una cena que lo deja a un paso del regreso.

En un restaurante de Palermo se comenzó a cerrar la llegada de Javier Saviola a River. Las llamadas no bastaban. A pesar de que, por medio de Pablo Aimar, el entrenador sabía del interés del jugador; más allá de que la dirigencia ya hubiera dialogado con él; faltaba una charla cara a cara para plantear objetivos, reconocer metas, dejar en claro los pensamientos mutuos y llegar a un acuerdo que, tácitamente, ya estaba asegurado.

El sábado, en la antesala del domingo del día del padre, se dijeron feliz día y se regalaron la certeza de que compartirán trabajo en el semestre que arranca. Previamente, la charla. Marcelo Gallardo le propuso sumarse a un plantel con historia y objetivos claros. Usó de referencia a su amigo, a Pablo Aimar. Lo convocó a ser líder, pero también a ser uno más en el grupo. A acomodarse a un plantel con tanto presente como méritos. Del otro lado, con la ilusión a cuestas y el afecto existente, Saviola asintió y prometió liberarse rápidamente del Hellas Verona.

Ahora, con el “Sí” de ambos lados, sólo falta que el jugador se desprenda del compromiso con el equipo italiano y se sume a los entrenamientos del equipo. River recupera a un ídolo, Gallardo suma un referente de los positivos, el hincha puede festejar y comenzar a ilusionarse con los goles del Conejito que, finalmente, volvió…